Ley de Desaparecidos

En México sigue vigente la tendencia de gobiernos que reprimen y desaparecen a ciudadanos

La desaparición de una persona o conjunto, obedece a diversos escenarios en el mundo, ya sea por cuestiones políticas, de guerra, por parte del crimen organizado, así como venganza familiar. Son unos cuantos ejemplos.

También, cuando intereses de un gobierno, incluso, de consorcios empresariales ante reclamos sociales por actos de violar sus derechos se manifiestan y organizan contra esos poderes son un estorbo para el sistema corrupto, por lo que si no resulta el chantaje o intento de comprar voluntades, se aplica todo tipo de amenazas para presionar a que dobleguen sus convicciones. De no ceder, la represión y detención, bajo todo tipo de armar expedientes penales falsos para encarcelar a líderes sociales. El último recurso para amedrentar un movimiento es con el asesinato o desaparición de líderes.

En México, así es la tendencia de gobiernos que reprimen y desaparecen a ciudadanos.

En el estado de Morelos el 16 de diciembre, de 1988, se cumplirán 33 años de la desaparición del dirigente social José Ramón García Gómez, en Cuautla, Morelos, organizaciones sociales y de derechos humanos del estado exigieron a las autoridades estatales y federales su presentación con vida y castigo para los responsables de este delito. Tiempo que a la fecha no aparece. Me queda en la memoria, porque lo conocí como un hombre leal y honesto, mismo que luchó contra el despojo gubernamental en contra de campesinos.

Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari para imponer su poder y expandirlo mediante aliados empresariales, recurrió a la persecución, asesinato y desaparición forzada de opositores. En ese momento, el único partido político que aglutinaba el respaldo social era el Partido Revolucionario Democrático (PRD), al cual fueron asesinados 673 principales líderes y 230 desaparecidos. El PRD actual, ya no representa a la sociedad.

Con los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, con el pretexto de combatir al crimen organizado, deriva en más de cien mil muertos y 70 mil desaparecidos. Entre ese número, también están líderes sociales que se oponían a su clima de corrupción.

En la frontera norte miles de mujeres desaparecieron, derivando que madres y padres, salieron a buscar a sus hijas, porque las autoridades no actuaron no procedieron con justicia para investigar la localización de los cuerpos, mucho menos investigar a los causantes de tantas vidas perdidas.

Se forman colectivos de búsqueda rastreando campo de desierto, encontrando cientos de restos de mujeres y hombres, notificando a las autoridades quienes simulaban investigar, nada.

Ante la “guerra contra el narcotráfico”, que arrojaba cada vez mayor número de muertos, ejecutados y desaparecidos, los gobiernos en turno, se limitaban a decir que “eran daños colaterales”, concepto acuñado por los gobiernos norteamericanos en su travesía de intervenciones militares en el mundo, donde asesinaban a poblaciones enteras, bajo el supuesto de combatir a los malos.

México es una fosa común, donde se han ido descubriendo por los colectivos de búsqueda civiles, principalmente madres, esposas y hermanas, con la esperanza de encontrar los restos de familiares y darles descanso digno.

En Irak, durante la invasión norteamericana, el número de civiles muertos fue de por lo menos 11,000 mil. En Afganistán 12,000 mil, en Siria 50,000 muertos, guerras que nos muestran unos cuantos ejemplos del resultado de la crueldad.

En el caso de nuestro país, se le llamó «Guerra contra el narco» pero nunca se le consideró un conflicto convencional. Y pasaron tantos años y tantas muertes que quizá hasta se dejó de verlo como un enfrentamiento.

En México se combate abiertamente a los cárteles del narcotráfico desde 2006 pero no hay bombardeos, ataques químicos, atentados con coches bomba, misiles Tomahawk lanzados desde portaaviones, ni participación de potencias extranjeras, ni discusiones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Esta no-guerra no se ve por televisión. Pero las muertes se apilan. Y la forma en que se cuenten y se comparan con las de otros países es motivo de controversia entre un centro de análisis y el gobierno mexicano.

Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (International Institute for Strategic Studies, IISS), México fue el país donde más personas murieron de forma violenta en 2016, sólo por detrás de Siria -donde hay una guerra- y por delante de Irak y Afganistán -donde las hubo y todavía no se extinguen-. Quedó también por encima de Yemen, Somalia, Sudán, Turquía, Sudán del Sur y Nigeria

En México, dice el IISS, murieron 23.000 personas el año de 2015, 63 al día. Por encima de las 17.000 en Afganistán y de las 16.000 en Irak, de acuerdo al Informe Anual de Conflictos Armados 2017 que divulgó la organización en Londres, donde tiene su sede. En Siria fueron 50.000 los muertos.

El gobierno de Calderón respondió al informe un día después a través de la cancillería y la Secretaría de Gobernación. «Utiliza cifras cuyo origen se desconoce, refleja estimaciones basadas en metodologías inciertas, y aplica términos jurídicos de manera equivocada», dice el comunicado, «sus conclusiones no tienen sustento en el caso de México.”

El gobierno rechaza que exista un «conflicto armado no internacional» y asegura que se «busca dar un tratamiento similar a naciones con fenómenos completamente diferentes, que no son comparables ni medibles entre sí».

Los homicidios intencionales aumentaron 22,8% de 2015 a 2016. Los dos primeros meses de 2017 fueron el comienzo de año más violento desde que se tienen registros. En marzo los muertos alcanzaron los 2.020, la peor cifra desde junio de 2011.

En ese entonces México todavía era gobernado por Felipe Calderón. Cuando llegó al poder en diciembre de 2006 lanzó la llamada «Guerra contra el narco». Un combate frontal a los cárteles con los militares en las calles.

El mandato de Enrique Peña Nieto llegó al poder seis años después con la promesa de cambiar la estrategia y reducir la participación militar. En los hechos no fue así. Y pese a que las muertes en un primer momento bajaron, luego volvieron a subir.

La situación es un «verdadero desafío estratégico que amenaza a los componentes fundamentales del Estado», dice Antônio Sampaio, investigador Asociado en Seguridad y Desarrollo del IISS, «la actividad empresarial, el desarrollo socioeconómico, el funcionamiento de las instituciones y el Estado de Derecho».

«Las raíces del conflicto se encuentran dentro de las instituciones débiles de México y el desarrollo socioeconómico insuficiente», señala Sampaio, «pero la más reciente ola de violencia se relaciona con la militarización.”

Ante tal situación de mortandad y desaparecidos producto de esa “guerra”, también, miles de desaparecidos permanecen en fosas como anónimos reclamos de justicia, a quienes sus familiares no descansan por buscarlos. Así sea el de exigir a cada autoridad se proceda hasta encontrarlos. Oídos sordos como también sin sentimientos.

Los Genaro García Luna operan a sus anchas, en complicidad con gobernantes, quienes deben ser juzgados por sus crímenes. Complicidad que ameritan cadena perpetua. Entre tanto, gozan de libertad como de gozar sus beneficios económicos gracias a la impunidad.

Engendros que no ven los efectos negativos en la salud mental en las familias de los desaparecidos especialmente a la madre, el padre y hermanos, es uno de los dramas más complejos que requieren atención psicológica a tiempo. Tener un hijo o hija desaparecida puede ir ocasionando graves daños mentales porque genera una larga zozobra y sufrimiento al no saber qué ha pasado con la persona que nunca regresa a su hogar.

La desaparición de un ser querido es referida por los familiares en especial por las madres o tutores como un dolor incesante, una intensa angustia generada por el desconocimiento de su paradero, es así como se convierte en la tortura de las preguntas sin respuesta: ¿Dónde está?, ¿qué le pasó?, ¿por qué le pasó?, ¿por qué a él, o a ella?, ¿por qué a mí?, ¿por qué no lo pude evitar?, ¿estará vivo o le habrá pasado algo?, ¿REGRESARÁ?

Preguntas que resuenan de manera cotidiana, las cuales intentan responder a través de instituciones, comunidades, líderes, organizaciones de familiares e incluso sus propios sueños y pesadillas. Todo ello para intentar descifrar las incógnitas que ha dejado la desaparición. Este camino que implica la búsqueda tiene impactos en la salud mental a diferentes niveles: Individual, familiar y comunitario.

Esta pérdida se vive como un duelo o muerte el cual se complica debido a que no tenemos un cuerpo con el cual se pueda facilitar el transitar al proceso de aceptación de la pérdida, no hay despedida ni real si simbólica que es el papel que usualmente juegan en las pérdidas todos los rituales que en cada cultura y religión se realizan al perder un ser querido.

Al no tener respuesta a estas preguntas se complica el proceso de duelo y se vuelve un DUELO PATOLÓGICO o complicado o congelado, porque el proceso de aceptación nunca se logra restablecer para dejar ir al familiar como puede ocurrir en un duelo con rituales de despedida o desprendimiento gradual del familiar, por eso se generan alteraciones en todos los hábitos pero a un mayor y más largo plazo, que se vuelve indefinido e irreal, generando sensaciones de irrealidad absoluta y extrañeza en las experiencias vividas con esta persona.

Entre 2006 y enero de 2021 más de 82.000 personas han desaparecido en México y se siguen sumando casos, informó el subsecretario de Derechos Humanos Población y Migración, Alejandro Encinas el 29 de enero de 2021.

Solo en lo que va de 2021, se efectuaron 38.316 de estas llamadas, según fuentes oficiales. Lo que señalan las cifras oficiales es solo una muestra de la ola de violencia que vive el país, con 2.444 personas asesinadas en el mes de marzo y donde 10 mujeres de promedio pierden su vida cada día a manos del machismo (4 abril de 2021).

El Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas, mejor conocido como RNPED, fue un registro nacional creado por decreto expedido el 17 de abril de 20127, cuya responsabilidad recaía en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación.

Después de la denuncia de una desaparición ante las autoridades y de conocer quiénes son los victimarios, la impunidad que ronda el hecho, la mentira de la tragedia desmiente su dolor. El verdugo: el Estado, se convierte a la vez en redentor. Aquel que condenó a la persona que amábamos a Nunca Más aparecer, es el mismo a quien debemos acudir para implorar justicia, para reclamar un castigo. La denuncia se enreda, la verdad se enturbia, se oculta, la realidad se confunde.

La presión social a nivel nacional, así como de organizaciones civiles, más observaciones de organizaciones internacionales sobre desaparición forzada en México, obligó al gobierno de Enrique Peña Nieto, a convocar a especialistas y legisladores para redactar la Ley General en materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, ley publicada en la Primera Sección del Diario Oficial de la Federación, el viernes 17 de noviembre de 2017, cuya última reforma publicada el 20 de mayo de 2021.

La Ley General estipula que el nuevo Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas concentrará la información de los registros de Personas Desaparecidas y No Localizadas a nivel federal y estatal. Además esta ley señala que el RNPEDNO será un registro confiable, actualizado y sin errores en donde “el proceso para la depuración y organización de la información, junto con su integración y armonización con otros registros relevantes para la búsqueda y localización de personas” (LGMD, Art. 134) estará a cargo de la Comisión Nacional de Búsqueda.

Gracias a la firma de este convenio, Data Cívica obtuvo acceso a una decena de bases de datos no públicas, entre las que se encuentran todas las versiones publicadas del RNPED; dos bases de datos recopiladas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre desaparición; la base generada por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI); las bases de 17 procuradurías estatales y bases de personas registradas como desaparecidas por colectivos de búsqueda, que contienen información sobre personas desaparecidas en el país.

Uno de los aspectos más relevantes de la nueva ley, es que se delimitan las facultades de la FGR: solo resolverá casos del fuero federal. Además, participará solo como «entidad autónoma» en el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, en el Sistema Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, en el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas; y en la Comisión Intersecretarial para Prevenir, Combatir y Sancionar la Trata.

Mientras estados como Hidalgo, Zacatecas, Jalisco, Yucatán, Morelos, Guanajuato, Ciudad de México han aprobado la Ley de Desaparecidos, Puebla no la ha aprobado. La aún presente LX Legislatura dejaría en manos de la próxima administración la aprobación de la Ley en Materia de Desaparición de Personasque tiene un año “congelada” en la Comisión de Procuración y fue elaborada por el colectivo La Voz de los Desaparecidos, así como por el Instituto de Derechos Humanos “Ignacio Ellacuría” (IDHIE), de la Universidad Iberoamericana de Puebla.

La insensibilidad o torpeza de la actual legislatura, la advierte la presidenta de la Comisión de Procuración y Administración de Justicia, María del Carmen Cabrera Camacho (del PT), al acusar que hay “elefantes blancos” en la legislación, ya que hay reformas o leyes que se hacen “para la foto”, pero no sirven, no se aplican o representan un gran gasto para el Estado.

Puebla capital es el estado donde niños y niñas desaparecen, tal como lo relata Victoria Rosales, quien no sabía cuántas adolescentes estaban desaparecidas en Puebla y se vino a enterar de la peor manera: cuando desapareció su hija Nadia, a los 17 años, la mañana del viernes 27 de octubre de 2017.

Desde 2012 y hasta 2018, Puebla fue el segundo municipio en todo el país con más desapariciones de este grupo poblacional (de 0 a 17 años), de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM), con base en los datos oficiales del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED).

Para 2019 la ciudad se convirtió en primer lugar nacional; ese año desaparecieron 389 menores de edad, o al menos ese fue el número de Carpetas de Investigación (CDI) que se abrieron por el delito de desaparición. En 2020 la entidad ocupó el tercer lugar nacional con más menores desaparecidos, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) de la Secretaría de Gobernación (SEGOB).

Un dato más para tomarse en cuenta y dimensionar el problema: en Puebla el 65% de quienes siguen sin localizarse son mujeres, o más bien niñas y adolescentes, como Nadia, a cuya familia le han reportado más de una vez haberla visto en zonas de prostitución en otros estados, pero “la Fiscalía no ha hecho nada”. A casi tres años y medio, la investigación tiene pobres avances.

Pero en Puebla, aunque es una de las entidades donde hay más niñas y niños desaparecidos, este mecanismo no siempre se aplica. De acuerdo con los datos difundidos por la Comisión Nacional de Búsqueda en su informe de abril 2021, Puebla es una de las siete entidades donde se concentra el 62% de las desapariciones de niñas y adolescentes en el país. Y pese a ello, la Alerta Amber no siempre se emite.

De acuerdo al periódico La Jornada de Oriente, marzo sumó en Puebla 110 denuncias de desaparición de personas, que es la cifra mensual más alta en el transcurso de 2021 y con la que los casos suman 303 en el primer trimestre del año.

Durante los primeros tres meses de 2020, los reportes ascendieron a 412, por lo que hay una disminución de 109 casos en relación con el mismo periodo de este año, los cuales equivalen a 27 por ciento menos.

Así lo reflejan datos de la incidencia delictiva de la Fiscalía General del Estado (FGE) que fueron presentadas esta semana.

Puebla, lugar trece en el país con más personas desaparecidas y no localizadas: Comisión Nacional de Búsqueda. Donde los hombres son mayoría de desaparecidos.

Se acumulan carpetas de investigación sin resultado positivo, entre la maraña burocrática, como también insolencia y torpeza del sistema judicial y de la Fiscalía poblana.

Acumulando coraje y frustración de familias contra el aparato de Seguridad, así contra los legisladores que no dan respuesta al dolor ciudadano, quienes están atorados en otros intereses, menos con la justicia. Congreso que dejó 700 iniciativas en la congeladora, entre ellas Ley de Desaparecidos y la Interrupción Legal del Embarazo. Improductivos con elevado salario. Nos la deben porque son nuestros impuestos que les permiten gozar sin trabajar, mucho menos descubrir los problemas que aquejan a familias por desaparición de sus familiares.

Mientras, ciudadanos con coraje se manifiestan afuera del Congreso para exigir se apruebe la Ley de Desaparecidos. Dentro del Congreso, los diputados cabildean su futuro si reinciden como diputado al reelegirse, otros, qué camino político alcanzarán, sin escuchar o mirar qué ocurre fuera del Congreso.

Durante junio la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla emitió 12 fichas de desaparición de mujeres de las cuales, sólo una fue localizada de forma ilesa. A estos casos se suman las fichas emitidas por la Fiscalía General del Estado y los reportes que sólo se hacen a través de redes sociales.

En el jolgorio que se traen los legisladores, futureando o fraguando para sí, la demanda de dicha Ley, la dejan para la próxima legislatura, donde el gobernador Miguel Barbosa, también pone tono al decir que él propone otra iniciativa con mayor calibre en materia de Desaparecidos.

Entre tanto, los familiares están en el limbo de la angustia, dolor y coraje por no saber de su familiar, de no poder brindarle sepultura. Frustración incalculable, con consecuencias morales y psicológicas para siempre.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

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