Un fraccionamiento ejemplar en Puebla

Una pequeña porción de mancha urbana, cuyos vecinos luchan a diario por un mejor nivel de vida

A veces parece que los mexicanos somos campeones en auto denigración. O en exaltar lo negativo, ponerle el pie al otro o nunca reconocer el valor ajeno.

Sin embargo, cuánto bien nos haría como país, como ciudadanos, en contar todo el tiempo lo bueno, los aciertos, los logros, las actitudes.

¿A qué viene esto? A un modelo de organización vecinal aquí en el municipio de Puebla que tiene muchos elementos dignos de encomio y hasta de imitación.

Se trata del fraccionamiento Lomas del Valle, situado en la parte sureste de la capital y con más de quince años de existencia. Está formado por 1624 casas, aproximadamente más de 6 mil habitantes.

A primera vista se observa limpio y ordenado, camellones verdes, guarniciones pintadas, bien iluminado y señalamiento urbano. Esto refleja una buena imagen de quienes ahí viven. Y al adentrarse un poco en su organización se corrobora que así es.

La mesa directiva actual, que encabeza Alejandro Ley Figueroa, ha logrado articular la participación, iniciativas y energía de los vecinos de modo extraordinario. En las decisiones colectivas se nota una intervención voluntaria numerosa, pero son las mujeres quienes hacen mayoría y emprenden toda clase de acciones todo el tiempo.

Hay muchos ejemplos. La limpieza es uno de ellos. Tres días pasa el camión recolector de basura, pero uno más lo hace el de material reciclado (cartón, vidrio, madera, plástico). La presidenta de una directiva anterior, la doctora Patricia, invitó a los habitantes a separar sus desechos y colocarlos empacados fuera de su casa. Sembró la semilla que hoy ha dado generosos frutos.

La gente respondió poco a poco, pero hoy en día esta buena práctica se ha extendido de modo notable y se nota por el volumen de material que se recoge.

Hay un Comité de Seguridad formado por una decena de vecinos que recorre esporádicamente por las noches, las calles del fraccionamiento.

Otro grupo de vecinos se ha dado a la tarea de limpiar las áreas verdes y cuidar plantas; muchos más son activos reforestadores del área verde común o los camellones, lo cual ha logrado que haya en todo el fraccionamiento entre setenta y cien distintas especies de plantas y árboles, inclusive frutales como guayabos, limoneros, nísperos, higueras y granadas.

Dentro de las variedades raras existe un árbol con toda la corteza cubierta por espinas.

La participación democrática en las decisiones merece una referencia especial. Antes de la pandemia, las asambleas vecinales presenciales congregaban a menos de 200 personas.

En cambio, la última junta, por internet (ya en el periodo de aislamiento general) registró la participación de 730 y de ellos, quinientos cincuenta aproximadamente estuvieron de acuerdo en elevar la cuota mensual que cubren por concepto de limpieza, vigilancia, administración, alumbrado y otros servicios.

Este hecho habla muy bien del nivel de educación, urbanidad y sentido de compartir tareas colectivas por parte de todos los habitantes de ese fraccionamiento poblano.

Cuentan con una plataforma digital de comunicación y servicios internos, pero además cada calle, (que ahí se denominan Valles) utiliza un ‘WhatsApp’ para mantener una interrelación. Esto permite un monitoreo y vigilancia de todas las arterias que le brinda un índice de seguridad muy aceptable al fraccionamiento. Esta medida más los sistemas de control de acceso y salida, han abatido considerablemente la comisión de delitos en la zona.

Cada semana se reúnen por internet los representantes de todos los valles y desahogan una agenda que ellos integran. En la reunión interactúan con la Mesa Directiva de la que Félix Fernández (secretario); Mary Carmen Espinoza (tesorera) y María Teresa Téllez (vicepresidenta) forman parte y dan cuenta de sus responsabilidades.

El presidente, Alejandro, tiene una actividad ubicua, y ello le ha ganado respeto y autoridad moral, lo mismo gestiona refuerzo de la vigilancia policiaca que poda de árboles, limpieza de calles adyacentes que pintura para una ciclopista, obsequios para el Día del Niño que servicios religiosos; reportes especiales a la policía que auxilios o actos de conciliación ante casos de adolescentes infractores o discrepancias vecinales.

Todo esto, más una disponibilidad personal casi las veinticuatro horas para atender toda clase de reportes o requerimientos, que van desde una fuga de agua o gas, el abuso de un grupo de vecinos trasnochadores, el riesgo por una jauría de perros, el bloqueo de una calle o un apagón y… ¡hasta el apoyo para sacar un gato intruso!

Realmente su buena disposición para actuar y tolerancia son ejemplares.

Y hay habitantes que sientan precedente con su activismo con sentido social y humanitario: obsequian comida a adultos mayores o que viven en soledad; donan docenas de costales para basura o una cámara fotográfica para la vigilancia, gestionan jornadas de vacunación, arbolitos para reforestar, organizan y vigilan el área para perros, etc.

O como el caso de Luis Armando, un apasionado de la agricultura, que apoya, asesora y ayuda en todo lo relativo a las plantas y zonas verdes, riego y fumigación.

Pero también hay lo otro. Una especie de espejo pequeño de lo que sucede hoy en día en nuestro país y digamos que en todos los pueblos o sociedades. Un pequeñísimo grupo de personas que de modo sistemático todo lo critica, a todo se opone.

Buscan sabotear trabajo y tareas aquí y allá; organizan campañitas con base en mentiras o calumnias; se quejan o están inconformes con todo y por todo, e invariablemente no aportan ni ideas o acciones, ni su presencia, para solucionar conflictos.

Desde muchos aspectos, la organización, participación, ejercicio democrático, conciencia con sentido humano, responsabilidad para construir armonía con modos domésticos y permanentes, sitúan a este fraccionamiento y a su Directiva como un modelo digno de imitación e inclusive de multiplicación.

De hecho, algunos directivos de colonias y de otras áreas habitacionales se han acercado para tomar nota de las experiencias exitosas que ahí se han puesto en práctica.

Y un factor más: los directivos mantienen una buena relación tanto con las autoridades municipales de diversas áreas, como con los comerciantes vecinos o prestadores de servicios, a efecto de contar con apoyos tendientes al beneficio de esta zona de Puebla.

Dentro de los múltiples males que nos aquejan, siempre es bueno contar lo positivo.

xgt49@yahoo.com.mx

Entrada siguiente

Filigramma 9, la fuerza de las palabras

Dom Jul 25 , 2021
La revista nos presenta un esfuerzo literario colectivo a través de un viaje a nuestra interioridad Hay cosas de uno que no son de dos, ni de tres, ni de cuatro, sólo de uno. Abel Pérez Rojas Las palabras construyen, destruyen, animan, salvan, aventajan, detienen, levantan, tiran, potencian. Las palabras […]

Puede que te guste