De la consulta del 1° de agosto. Defensa ante la omisión…

Pregunté a dos amigos sus razones para que la gente, para que yo, pudiera decidir participar en la consulta. Sus respuestas, mucho muy documentadas, respecto a decenas de asuntos en los cuales podría haber participación de los ex presidentes de la República y en los cuales, se presume ampliamente la existencia de actos de corrupción y/o incluso abuso de poder, no

dejaron satisfecho mi deseo de contar con algún argumento que me posibilite a mí, o a quienes probablemente no han decidido participar, hacerlo.

Mi pregunta fue en principio, por cuanto al texto de la pregunta de la consulta, lisa y llanamente; sin embargo, las respuestas que recibí no tocaban nada respecto a la pregunta de la consulta, creo incluso que la pregunta les parece (a mis dos amigos), lo de menos. Existen en su ánimo otras razones, la visión de una lucha de años en contra de los abusos, la corrupción, el anterior régimen, el neoliberalismo y mucho más, todo lo cual es respetable y en muchos puntos lo apoyo y veo necesario contar con su postura. Pero regresé en cada caso, al origen de mi pregunta y no obtuve respuesta concreta, solo ejemplos de malos actos y decisiones de gobiernos anteriores (y en algunos casos errores y malas decisiones del actual, por cierto).

Mas tarde recibí dos notas, una titulada  “La dimensión histórica de la Consulta, escrita por Gustavo de la Rosa el día de 23 de julio 2021 en el portal de sin embargo.com. El autor refiere que la consulta podría marcar un hecho histórico en el que la ciudadanía será la que decida si las cosas cambian o siguen igual y también dice que de acuerdo al resultado de la consulta, se podrá hablar de un México de antes y un México después de la consulta. En fin, su artículo me permite confirmar mi primera apreciación de ayer: quienes han decidido participar, ven la posibilidad de decirle, al actual gobierno, que lleve a cabo todo lo necesario para castigar a quienes han ocupado la titularidad del gobierno federal, los recluya en reclusorios y los estigmatice con el dedo acusador responsabilizándolos de tanto daño al pueblo de México; es casi o talvez, seguramente es, un deseo de venganza para que, a partir del 2 de agosto, el sol salga con nuevo brillo y las cosas cambien tan radicalmente, que desaparezca la corrupción, los abusos y vivamos en el México que por décadas han buscado quienes comparten esas ideas e incluso quienes queremos un México justo.

Después me compartieron  otro artículo, el de Leticia Calderón Chelius titulado “La Consulta Va, publicada también por sin embargo.com, en el cual hace dos señalamientos, por una parte, el desafío de lograr que casi 38 millones de mexicanos voten por el sí para hacer la revisión del pasado y a obligar a la autoridad a continuar el procedimiento y para lo cual hace algunos comentarios relativos a la lucha que se ha seguido para lograr implementar las consultas populares en el país y más adelante, habla acerca de lo que considera la esencia de la Consulta, en particular dice que, lo que se somete a discusión, es si debe llevarse a juicio la responsabilidad política de los principales actores políticos del país, los ex presidentes, sobre las condiciones sociales, políticas y económicas del país que gobernaron cada uno en su momento, y los actos de represión, agravio e incluso de omisión criminal cuando incluso no hayan sido responsables directos, pero podría ser el caso que la autoridad los encuentra culpables por no buscar ejercer justicia para las víctimas que aún reclaman. Dice también que la redacción de la pregunta “escrita por gente experta en derecho”, abre la posibilidad de avanzar a una revisión profunda del sistema político mexicano –las redes del poder-, iniciar la discusión sobre la justicia transicional como un factor fundamental para avanzar hacia un sistema verdaderamente democrático, y, finalmente, hacer de la memoria política un poderoso instrumento para la construcción de una ciudadanía cívica y no solo testimonial como había sido un rasgo de la cultura política mexicana hasta ahora. Su artículo sigue y concluye con la misma afirmación,  sin importar si se consigue el umbral de votos para hacerla , nadie borrará el hecho histórico que representa, y dice que por eso es necesario informar en plazas, esquinas y toda suerte de espacios públicos que permitan que la gente sepa, pese al silencio y descalificación de un sector de críticos feroces. Considera que será un parteaguas de nuestra historia, un antes y un después de, y sobre todo, el comienzo de una nueva forma de hacer política desde la ciudadanía.

Wow, sin duda una muy fuerte defensa de las razones para llevar a cabo la consulta, pero tampoco logre obtener una respuesta a mi pregunta. No porque todos los argumentos de mis dos amigos, así como los escritos en ambas notas sean válidos o algo más, no. La lucha política ha existido siempre y lo previsible es que continúe, al menos hasta que podamos todos convenir en un nuevo y distinto pacto social que verdaderamente armonice las distintas posiciones, en favor de todos, lo que en el corto plazo y por la forma de hacer política hoy día, parece poco probable, dado el encono, la falta de respeto mutuo, etcétera.

Días después he visto en el canal de tv del estado mexicano, una serie de programas que documentan abusos, atropellos y todo aquello que mis dos amigos me comentaron, lo escrito en notas periodísticas, en fin, en dichos programas, se da cuenta de que en efecto, podría no investigarse, sino iniciar los procedimientos administrativos y penales en contra de ex presidentes, por lo que mi pregunta se mantiene firme: Para qué hacer una consulta? Basta que quién tiene ciertas atribuciones cumpla el mandato de Ley y no preguntar si debe o no hacer lo que, además, publica de tantas formas; o será que simplemente se quiere generar un mayor encono entre buenos y malos…?

Mi postura es, todo lo que señalan mis amigos, los autores de las dos notas publicadas, los programas exprofeso al respecto y las razones de otras tantas personas que piensan y sienten igual, puede y debe ser investigado por la autoridad, toda vez que, por esa y muchas razones más, fue electa para desempeñar el cargo que ya ostenta. A sus seguidores y al pueblo en general, daría satisfacción, ejemplo y prueba de que actúa, a pie juntillas, en acato a la Constitución y las Leyes, lo que, por lo demás, reafirmaría el ejercicio pleno del estado de derecho.

La democracia participativa es además de un derecho y libre ejercicio para formar ciudadanía, un factor más de alta consideración para los gobernantes en cualquier estado democrático, sí, pero el ejercicio de las facultades y atribuciones en manos de la autoridad, deben realizarse a partir de cada elección de nuestras autoridades, lo que ocurre, cada seis años o cada tres; es decir, cada elección se convierte en el antes y el después, sin necesidad de refrendar el resultado de la elección que llevó a unos u otros a ocupar los distintos cargos de gobierno y/o representación, no lo es en otro momento. La historia se renueva cada seis y cada tres años, y lo que hagan los electos, no puede, ni debe, esperar al resultado de una consulta que tiene como propósito que cumplan las funciones para las cuales fueron electos.

La consulta del próximo 1 de agosto tiene, según el texto de la pregunta que se someterá a eso, a consulta, el objetivo de saber si sí o no se está de acuerdo en lo que plantea la pregunta. Las razones que escuche de mis amigos, las que he leído y las que he visto en TV son muy válidas para quien busca justicia, pero se confunde con lo que la consulta requiere al ciudadano y que es un simple sí o no, para que, los electos que fueron en elecciones constitucionales, cumplan el mandato de ley que hicieron y que es precisamente hacer cumplir la ley.

Por lo demás, la omisión de, en su caso llevar a juicio a quien haya cometido todo lo que dicen que han cometido, seguirá siendo omisión hasta en tanto no se haga algo. Conviene recordar que los delitos se cometen por acción o por omisión; no vaya ser que cuando, si el resultado de la consulta resulta ser no vinculante, pretendan en su defensa por la omisión de no haber hecho lo que debieron hacer, decir que fueron omisos como resultado de la Consulta, ojala que no.

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