Contemos también lo bueno

Un abanico de vidas, quehaceres y acciones que es bueno reconocer en tiempos de pandemia

Tiempos de pandemia, es cierto. Pero no de quedarse ciego, mudo o incomunicado como en un calabozo.

Uno encuentra formas y medios para romper de modo inteligente, responsable y sensible el aislamiento ante el temible contagio. Sobre todo con responsabilidad, eso, porque el riesgo es mortal.

Así, damos cuenta aunque sea en forma somera de múltiples quehaceres y sentires.

De vidas, ideas, obras, actos de amistad que enriquecen la vida propia y alientan o alimentan el espíritu.

Así, agradecemos el extraordinario libro que nos pasa a dejar Ricardo Moreno Botello“Cocinar en la Puebla del Siglo XIX”, un trabajo más fruto de su curiosidad e investigación coquinaria. Rescate valioso, libro apetitoso, de investigación y tradiciones de la cocina poblana y mexicana, llenos de recetas y secretos, ilustraciones, saberes múltiples, doctos y a la vez sencillos de ese arte, vocación, placer y mundo de sabores que es la cocina.

Pasa también un cálido vecino, Gregory, y nos trae un regalo con olor y sabor a Veracruz. De los Tuxtlas, unos gratísimos puros que nada le piden a los que fumaba Churchill.

No se queda atrás Mariano Sánchez, un oficiante nato y autodidacta de la cocina, quien nos halaga con un vino del mismísimo Valle de Guadalupe, en la Baja California. Un placer envuelto en vidrio y que se bebe, “Barón Balché”, un riquísimo tinto ensamble de cuatro tipos de uva. Realmente un orgullo de los vitivinicultores mexicanos para el mundo.

Acompañado este rico caldo con seis tipos de quesos que convierten una tarde de agosto en un trocito de paraíso inolvidable.

“¡Con este vino, quesos y pan… y que muerte no hubiera…!”, como solía decir una señora de mi pueblo.

La lectura, esa parte placentera de la vida, se disfruta con los artículos de Carlos Figueroa y Alesandra Martín. Las opiniones aleccionadoras documentadas por Raúl Rodríguez en las páginas de “El Universal”. Materiales estos imprescindibles de cada semana.

Para el deleite de la lectura también, el número especial de colección, de la revista Proceso, dedicado a “La Conquista. 500 Años. Verdades y Mentiras”. Un excelente trabajo con la marca prestigiada de esa casa editorial.

Calientito igualmente nos llega el más reciente libro del doctor Francisco González Crussí, “Más Allá del Cuerpo”, un ensayo en forma de libro de ese notable médico, divulgador y científico mexicano, que aborda y adereza temas de hondo contenido humano, con un estilo sencillo, seductoramente comprensible, documentado y no exento de un fino sentido del humor, como todas sus obras.

En estos días, asimismo, una furtiva escapada al estadio para ver al Puebla de la Franja, un equipo aguerrido, luchador, merecedor de una directiva superior que siempre va a la saga de esta afición poblana fidelísima, entusiasta y bullanguera.

Se aquilata la entrega del equipo, la calidad del estratega argentino, y se lamenta la visión cortoplacista, mediocre y provinciana de los directivos, que piensan más con el bolsillo que en la calidad del espectáculo y el público, merecedor este de un homenaje por el orgullo con el que porta la camiseta, lo mismo en tiempos de gloria que de vacas flacas.

Tiempos de pandemia, sí, y de reconocer la calidad de esa institución que es prenda de orgullo de la burocracia poblana, el ISSSTEP, hoy bajo la muy acertada dirección del doctor Miguel Ángel García Martínez.

He tenido oportunidad de recibir testimonios y conocer de forma directa la calidad del servicio y su personal, la calidez del trato de médicos, enfermeras y camilleros, héroes anónimos en estos tiempos duros, difíciles, donde salvan vidas exponiendo las propias.

En verdad, hace falta reconocer y exaltar la tarea de esta institución, sobre todo si se la compara con otras de similares funciones. Cito un solo caso, el del notable cirujano Amaury Trejo Rivas, pero realmente de todo ese ejército blanco que intramuros pone muy en alto el servicio público en beneficio del prójimo.

Merecen no sólo la gratitud pública sino, como pocos, el estímulo pecuniario del gobierno.

Mi respeto y afecto a todos.

De la sierra norte, de Zacatlán expresamente, me llegan testimonios sueltos que creía extraviados. De manos de Alejandro Barrios, unas caricaturas fruto del ocio y las ocurrencias de hace algunos ayeres. Su señor padre, Bardomiano Barrios, me inspiró algunos trazos sueltos en tiempos de largas jornadas laborales y recreos de dominó.

Tiempos de pandemia, sí, y de facetas que la adversidad abre y da entrada al sazón poblano. Me refiero a las cocinas caseras que en estos tiempos de aislamiento se han abierto, para ofrecer comida del día a las familias a un costo módico y de calidad mayúscula, como las de Doña Gloria y Lichita en el fraccionamiento donde vivo.

Fuente de ingresos sí, pero también de las artes de cocina de mujeres poblanas a quienes el mundo no se les cierra y luchan ofreciendo un servicio vital como sin duda ha ocurrido en todas las zonas urbanas del país.

Tiempos de pandemia, sí, y también del trabajo invaluable, extraordinario, de numerosos maestros que en las condiciones no siempre óptimas de sus hogares, han mostrado un temple y responsabilidad extraordinarios con las clases a distancia, con equipos propios y una voluntad y entrega ejemplares.

Probablemente no son todos, pero sí miles los que han puesto en alto su vocación y entrega en provecho de los chicos más allá de las aulas. La sociedad tiene una deuda con ellos, por supuesto.

Tiempos de pandemia, pero también de contar lo bueno que sucede a nuestro derredor.

xgt49@yahoo.com.mx

Entrada siguiente

Cualidades que caracterizan a un líder político

Mar Ago 31 , 2021
En nuestro México actual existe una gran carencia de confianza en los políticos que nos están representando actualmente en el congreso y en los tres poderes de gobierno. En algunos casos nuestros representantes ni siquiera son políticos de carrera, son artistas o personaje que tuvieron la suerte de haber sido […]

Puede que te guste