Rito sexenal

El neoliberalismo a partir de los gobiernos que adoptaron esa teoría económica en México

Durante décadas se nos impuso que México vive en plena democracia, donde la Constitución ampara por igual a todos los mexicanos; condición que permitía el juego del poder o poderes, manipulando y torciendo leyes de tal manera que a la ciudadanía le sembraban un mundo feliz.

El rostro lo dice todo, es decir, va desde sinceridad, humildad, bondad, amistad, alegría, y un largo etcétera, cuando emite vivir entre iguales. Rostro que también desprende todo lo contrario cuando el entorno es desfavorable en general. Cuando actos de injusticia en diversas acciones provenientes de un gobierno, del patrón o de cualquiera situación, hieren la sensibilidad, la moral ética y sentimientos profundos de manera personal, familiar o colectivo; el rostro expresa coraje, ira y manifiesta su exigencia de derechos.

A su vez, si ese rostro mediante un acto de conciencia social se atreve a conectar con sus valores morales y éticos contra la denigración de la que es objeto, la voz es un arma poderosa de conectar entre los individuos y colectividad para demandar justicia.

El México bárbaro por décadas y sexenios los fue acumulando como un volcán activo, entre tanto, el sistema injusto confía en su poder político y de sus aparatos de contención o represión, fácticos o físicos, son suficientes para someter a la sociedad, porque la represión es la constante para proteger sus intereses económicos y políticos, ya sea de los entes en el poder gubernamental o económico. Su vinculación de intereses los hace cómplices en su tarea de acumular una plusvalía insultante, ignorando que se acumula pobreza y marginalidad entre la clase trabajadora, ya sea obrera, campesina y media, a quien se le despoja de sus derechos, con el supuesto de que entre la democracia está el pleno desarrollo de una nación. Empero, dicho desarrollo no empata con la vida diaria social: le es ajena en su totalidad.

Si desde los sexenios de Manuel Ávila Camacho a José López Portillo algo parecido a la democracia era como una tortuga que asomaba la cabeza cada vez que era necesario en momentos sociales álgidos, lo que se justificaba con la represión que siempre estuvo presente. Como bálsamo de dolores, este pueblo aún tenía cierto juego de un bienestar de vida y economía salarial y familiar que le permitía vivir a secas.

Si los remedios no bastaban para contener esas voces, entonces los aparatos de represión del Estado en activo entraban en acción en toda su dimensión, ¡Sí señor, porque para que la paz social impere, la letra con sangre entra! Es decir, cárcel, golpes o asesinatos y desaparición a la orden del día.

Claro que el patriotismo que se imponía servía para ver a los poderes como el resplandor “honorable” de la nación. Falsa y cínica conducta, donde el fondo de la realidad es la corrupción. Cuando los ánimos sociales se calentaban, la macana, el ‘tehuacán’, el pozo, los toques eléctricos y otros métodos sutiles eran el recurso para convencer de enfriar la mente agitadora, terrorista o libertaria; porque el poder lo puede todo y, por qué no, en nombre de la Constitución, ¡Sí señor! Para eso están los métodos de represión para convencer a cualquiera.

Entre tanto, los discursos sobre el bienestar social que “brinda” el poder gubernamental, son como el coro en el vacío, porque en cada hogar no se ven por ningún lado, solamente en mensajes de propaganda en medios de comunicación masiva, donde y entre publicidad y propaganda, se nos inyecta ese “bienestar colectivo”.

Si tales métodos no son convincentes, una vez más el lado agresivo resurge de las catacumbas del poder ¡Faltaba más! Porque el fin justifica los medios. ¿Queda claro el mensaje con dolor?

Para que el mensaje sea más claro, a pesar de ficticio o mítico de ficción, cada año el gobernante en turno lanza respuestas a los reclamos sociales en su llamado “informe de gobierno”, donde nos exhiben una película de ensueño como si fuera un cuento de hadas. El problema es que ellos solos se autoengañan por ser mitómanos por excelencia, vamos, la cruda realidad nos la pintan como una octava maravilla, entre tanto, la vida diaria dista mucho de ese magnífico panorama que solamente existe en los cuentos de magia y Disneylandia. La pregunta es, ¿dónde está Disneylandia? Lógico, en el mudo de la fantasía.

Entre ese mundo y la crueldad -de una u otra forma-, se rescata un poco de dignidad nacional inspirada en la historia en el resultado de una Revolución de 1910 que deriva en una redacción de la Carta Magna que garantizaba una soberanía que era envidiada por muchas naciones. A pesar de todo el surgimiento del neoliberalismo tecnócrata y sus alfiles apátridas que privatizan todo, desde Miguel de la Madrid a Enrique Peña, quienes valoran que para impulsar un desarrollo nacional, digno de ser visto por los grandes capitales para que nos consideren como una “nación de economía emergente” y no subdesarrollada, la emprendieron contra un documento que nos garantizaba soberanía, es decir, nuestra Carta Magna, mediante contra reformas para deformar artículos claves que les dieran garantía bandolera al por mayor. Ese rango afectaba al conjunto social de garantías sociales de toda índole, desde la laboral, salarial agraria educativa, en materia de salud, energéticos, transporte, marítimo, etcétera, etcétera.

Vamos, Alí Babá se queda corto y otros de su mismo nivel, frente a los tecnócratas, quiénes ante una razón apátrida, justificaron que para lograr tal mandato del capitalismo extranjero voraz, se tenía que “corregir los errores incómodos” de algunos artículos constitucionales que resultan obsoletos en la marcha de la modernización de su especie de país.

Nacionalistas como un tal Benito JuárezIsidro FabelaLázaro Cárdenas, incluso Adolfo López Mateos, quienes ponderaron soberanía con dignidad, ya pertenecen a la anécdota histórica, porque la muerte de las ideologías tal como el vocero del capitalismo Francis Fukuyama, así lo postuló, las ideologías ahora se llaman “pragmatismo” a secas.

Para poder emprender tal tarea se logra una hermandad entre la iniciativa privada de razón y los nuevos encargados de despacho en estos sexenios, mediante hacer ver a la ciudadanía que ellos poseen capacidad total de gobernar, minando al Estado y gobierno de poder dirigir a la nación: que Telmex me gustó, va, a ganancia mínima; que Imevisión me queda pintado, también de regalo; esas tierras son potenciales para colocar a la nación en la órbita mundial de desarrollo, porque tienen oro, plata y otros recursos naturales, con gusto, incluyendo “inversión extranjera”, para eso la Constitución es de ustedes. Así, la suave patria va perdiendo lo suave, entre ello, el vil pueblo también está en la oferta. Todo está en subasta.

La concentración del poder en ese sentido, limitó o suplantó todo derecho que poseía el pueblo, derivando en pobreza agraria que se inicia a una mayor expulsión de campesinos en el camino de la muerte como braceros en el supuesto país de la libertad, los Estados Unidos, para ser salvajemente explotados, denigrados, ejecutados y más. La clase trabajadora obrera y clase media, no quedan exentas de tales medidas capitalistas, al grado de que se impone un nuevo modelo de contratación como la subcontratación o outsourcing. ¿Derechos laborales? ¿Qué es eso?

Educación, seguridad social, vida digna no caben en este esquema. Soberanía, palabra chocante como insultante para la mente de estos pragmáticos voraces que se consideran los amos del universo, porque saben perfectamente que los laberintos de la corrupción como también de la impunidad, mediante el poder amparado desde y en el gobierno, junto con los poderes en el Senado y diputados, les garantiza todo poder, despojando de esos derechos al pueblo y nación, en cuanto a que los vividores del poder no dimensionan qué es nación y un pueblo con derechos.

Tecnocracia que genera una nueva especie de chinche o parásitos de lujo, quienes son ciegos a las sucesivas crisis económicas que mantienen empobrecida a la mayoría de la población, como tampoco a los inacabables casos de corrupción que los exhiben y desnudan en su supuesta “política de austeridad”, pues en los hechos, la austeridad la tiene el pueblo, gracias a la voracidad de la hermandad corrupta que entre la ciudadanía siembra una absoluta desconfianza del poder, sobre todo del poder que tiene el todo para convocar una coerción abrumadora y absoluta en su apoyo entre esa hermandad parasitaria.

Tristes ejemplos

En 1988 al inicio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, la familia regiomontana Garza Sada era la única que figuraba en la lista de multimillonarios de Forbes. Para 1994, al término de ese sexenio e inicio de la crisis económica, ya eran 23 empresarios o familias, entre ellos, compradores de las empresas paraestatales como Carlos Slim (Telmex), Ricardo Salinas (TV Azteca) o Roberto Hernández (Banamex).

Entre los beneficiados por el Fobaproa se encuentran Grupo Sidek, la cadena comercial Salinas, y Rocha, la empresa de transporte Estrella Blanca, así como las firmas Mazon, Lomel y la constructora Gutsa. Jorge, José Luis y Carlos Ballesteros Franco, Valentín Díez Morodo (presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios), Pablo Escandón Cusi, Manuel Gómez Daza Rangel, Claudio X. González Laporte (asesor presidencial para asuntos empresariales con Carlos Salinas de Gortari), Carlos Hank Rhon, Agustín F. Legorreta Chauvet y Fernando Senderos Mestre (miembro de la Comisión de Financiamiento del PRI para la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari). El presidente del consejo, Jorge Ballesteros Franco, también es vocal suplente en el consejo del Grupo Financiero Interacciones (Hank González). La familia tiene intereses y posiciones en el consejo de administración de Serfin.

El Fobaproa, que absorbió la cartera vencida de la banca mexicana después de la crisis del peso en 1994-1995, se ha convertido en el centro de una intensa polémica, ya que el gobierno pretende convertir sus pasivos, estimados en más de 60,000 millones de dólares, en deuda pública.

Vicente Fox, otro beneficiado del Fobaproa, ya como presidente de la República también fue fiel a su hermandad, que participan en cada sexenio. En diciembre de 2006, los empresarios Adrián Sada (Vitro), Lorenzo Servitje (Bimbo), Lorenzo Zambrano (Cemex), Carlos Slim Domit (América Móvil), Antonio del Valle Ruiz (Mexichem), Valentín Díez Morodo (Comce), Claudio X. González (Kimberly-Clark de México) y Gastón Azcárraga (Grupo Posadas), entre otros, buscaron al presidente electo Felipe Calderón para plantearle sus inquietudes sobre la reforma fiscal, la inseguridad, y la situación de cara a las inversiones.

Empresarios, municipios, deportistas y cantantes se beneficiaron de los perdones fiscales que otorgaron los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto por 13 mil 813 millones de dólares del 2007 al 2015. Entre los 7 mil 888 beneficiados por el perdón fiscal en los años señalados se encuentran el empresario Carlos Ahumada, empresa Afore Siglo XXI, Banorte, las empresas Bachoco y Bacardí.

La información del SAT involucra a 7 mil 885 personas y empresas que en total recibieron beneficios por 172 mil 335 millones de pesos (8 mil 695 millones de dólares) y da cuenta de que casi la cuarta parte, el 24% de los recursos se concentran en sólo diez beneficiados.

Cómo olvidar que a través de Diconsa, el gobierno de Enrique Peña Nieto le dio a Grupo Herdez más de dos mil 90 contratos por adjudicación directa por un monto de 208 millones 418 mil 568.46 pesos, de acuerdo con una revisión en el Portal de Obligaciones y Transparencia y la página Compranet.

No nos da tiempo para poder enunciar los logros de esa hermandad perversa, que gracias a cada uno de estos sexenios, las deformaciones que le hicieron a la Constitución les brindó toda garantía de los laberintos de la corrupción; hermandad que hoy está molesta porque ya no pueden mantener el ritmo de evasión de impuestos, de recibir beneficios en sus arcas personales-empresariales, que se manifestaron con plena alegría y satisfacción en el momento en que se castró una vez más nuestra violada Constitución con las Reformas Estructurales que esa hermandad les garantizaba el enterrar de plano a esos personajes que buscaban una garantía a la población de sentirse dueños de su soberanía de recursos y bienes nacionales, los cuales fueron tirados por la borda con truculentos manejos mediante Odebrecht, y el fraudulento acto de “modernizar la refinería Miguel Hidalgo en Tula de Allende, Hidalgo. Estos son unos cuántos ejemplos de esa hermandad, que al amparo del poder, en conjunto de intereses extranjeros, convirtieron a México y al pueblo en una isla de paraíso, entre pobreza y miseria insultante.

En cada caso de expresión social como Atenco, Aguas Blancas, El Charco, La Parota, los 65 mineros muertos y enterrados en una mina de otro miembro de la hermandad, son ejemplos que sobran como para ellos sobran intereses que dejaron morir refinerías, petroquímica nacional; sistema de generación científica médica y de salud como Birmex, abandono y construcciones ficticias de clínicas y hospitales en el país.

Una nación que si comparamos con cualquier huracán que impacta inicialmente en las costas y luego se internan al territorio nacional, devastan propiedades de ciudadanos, hospitales, etcétera; como también dejan muertos y heridos con crudeza como es la naturaleza. No es posible que estas hermandades dejan una nación en peores condiciones con plena corrupción en sus actos.

Si ante una catástrofe natural se tienen que emplear millones de pesos de los recursos del presupuesto para recuperar lo perdido; la hermandad al saquear, al librar pago de impuestos, al hacer negocios chuecos con los cómplices en turno, dejan una nación agotada y en completa ruina, que para recuperarla se necesitan sexenios.

Aunado a esa catástrofe de la hermandad, se presenta la pandemia de Covid, que requiere infraestructura suficiente para atender contagiados, de equipar hospitales y personal sanitario, en sí, un universo de equipo. Enfrentar esta guerra con escasos recursos, como consecuencia de la crueldad con la que actuó esa hermandad.

Recuperar de los escombros a la nación no es fácil dado que se tienen que destinar máximos recursos, capital que se tiene que recobrar de aquellos que cómodamente no pagaban impuestos. Hoy, por pagar, encuentran y ven que se les violan sus derechos, porque ellos violan los derechos del pueblo. Cinismo pleno.

Sí, este informe presidencial incomoda y el actual presidente de la República tiene errores, pero intenta dar respuesta al pueblo, que en otra dirección a los tecnócratas deriva en mantener una guerra política de agitación permanente, con la esperanza de una vez más alienar al conjunto social para inducirlos o persuadir de que los vean bonito. En lo más profundo del sentir social, sus rostros y voces dicen lo contrario, porque muestran coraje de que perdieron años de vida digna gracias a estos caníbales.

Es tal su cinismo que contrataron a tres representantes de un despojo llamado partidos políticos para que sean sus siervos contra el gobierno federal; aún más, les ordenaron ir a pedir a la OEA a que sea copartícipe de denunciar de un narcopoder, cuando ellos son los artífices del mismo, en cuanto a que son más de cien mil muertos y 70 mil desaparecidos.

Que recuerden que, entre hambre profunda y coraje, ese México bárbaro puede ser despertado por la ira. Mientras no se llegue a una ira plena, ellos estarán tranquilos. Que les quede claro, el hambre de todo, es caldo de cultivo.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

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