11, 48 Y 20

La idea de memoria histórica contiene un amplio universo de referencias. En toda historia, nos traslada de forma automática a las trayectorias de las personas que vivieron diversos acontecimientos bélicos, revoluciones, golpes de estado, donde la opinión de quienes fueron actores y la posguerra desde el lado de los perdedores y a la ausencia de reconocimiento de su sufrimiento, su dolor y su condición de víctimas. Remite asimismo a la memoria colectiva y a la forma en que estas personas explican (y se explican) su pasado.

Los testimonios de las personas que prestan su memoria para complementar la historia con documentos y relatos que no se encuentran en los archivos y libros históricos reflejan su capacidad de supervivencia y de resistencia, de superación de momentos traumáticos y de desarrollo de una identidad que les permite conservarse y hacer coherente su ideología con el contexto en que tuvieron que relacionarse y vivir. Reflejan, por tanto, su capacidad resiliente.

La resiliencia posee dos dimensiones diferentes: por un lado, alude a la capacidad de adaptación y por otro, representa la facultad de resistencia, en este caso conectada a la dureza. La recuperación de la memoria histórica constituye en sí misma un acto de resiliencia que comprende su definición en un sentido amplio, es decir que implica ambas dimensiones, elasticidad y dureza.

Además, se extiende hasta el presente, pues en los relatos encontramos el sentido positivo de haber podido superar una situación extrema para poder contarla y mantener una coherencia vital entre la persona que lo cuenta y la que sobrevivió a la represión.

El testimonio oral, documental, hemerográfica, video, etcétera,son una herramienta de reconstrucción de los hechos del pasado a través de una mirada del presente.

Este 11 de septiembre, mantiene dos historias donde los intereses económicos y políticos de un poder económico, militar y político como lo es los Estados Unidos, con el fin de imponerlos y así hacerse de soberanías y saqueo de los recursos naturales de cada nación, al mismo tiempo, la explotación de la clase trabajadora. Para el capitalismo salvaje norteamericano, todo en nombre de la democracia.

Ya sea invasiones militares, hacer aliados cómplices de grupos empresariales y burguesía en cada país, son algunos de sus métodos imperialistas.

La historia en el mundo son muchas donde el imperialismo norteamericano recurre a todo tipo de argucias y mentiras, para poder justificar su agresión militar.

Las excusas y los pretextos de EE.UU. para intervenir en naciones estratégicas que favorezcan sus intereses han sido una constante en la política exterior de este país.

Durante gran parte del siglo pasado y del presente, las fuerzas imperiales de EE.UU. se caracterizaron por intervenir en naciones con relevancia estratégica, queriendo justificar su injerencia con pretextos y argumentos poco sustentables.

Cuando el presidente de Estados Unidos James Monroe, en 1923, formuló esa doctrina global de su país, “América para los americanos”, nuestra tragedia cobra fuerza. Tan sólo tenemos la intervención contra México (18461848) tuvo como objetivo expandir el territorio de la Unión Americana. La anexión de Texas en 1845, que México nunca reconoció, abrió el mayor conflicto en la historia de los dos países.

l 7 de agosto de 1964 EE.UU entró de lleno en la guerra de Vietnam gracias al consenso (casi unánime) en la Resolución del Golfo de Tonkin. La ley autorizaba al presidente Lyndon B. Johnson a desplegar más fuerzas militares en el Sudeste Asiático, aunque el Congreso no hubiese declarado formalmente la guerra. EEUU prefirió atacar a la cautela. Todo ello en respuesta a los incidentes ocurridos el 4 del mismo mes, en los que se creía que dos de sus destructores habían sido atacados por las fuerzas navales de lo que por aquel entonces era Vietnam del Norte.

A principios de 1990, una enfermera de un hospital kuwaití afirmaba entre lágrimas que soldados iraquíes habían sacado a 300 recién nacidos de sus incubadoras y los habían dejado morir de frío. 

Esta historia sería utilizada como pretexto para intervenir en el conflicto entre Irak y Kuwait, en lo que sería la guerra del Golfo (1990-1991). Más tarde se descubrió que la presunta enfermera era la hija del embajador de Kuwait en EE.UU.

Esta agresión dejaría como resultado más de 210 días de bombardeos, así como también cerca de 3.600 víctimas civiles en Irak.

Pertenecen a unos cuantos ejemplos donde EE:UU ejerce su política imperialista para hacerse de naciones, sin importar los resultados en vidas civiles, a lo que designó como “daños colaterales”. entre muertos, los hay también lisiados y con grabes efectos psicológicos por la guerra o agresión. Condición que genera profundos resentimientos e ira contra tal nación imperialista.

La memoria histórica de los pueblos es una profunda herida que jamás se recupera, porque las consecuencias las padece ese pueblo y su nación.

“Existe un márgen del crimen más allá del cual la justicia es menos que papel higiénico”

Erri De Luca

El crimen del soldado

“Lo sé. Pero no tengo pruebas. Ni siquiera tengo indicios. Lo sé porque soy un intelectual, un escritor, que intenta seguir todo lo que está pasando, conocer todo lo que se escribe al respecto, imaginar todo lo que no se sabe o se calla; que ata cabos as veces lejanos, que junta las piezas desordenadas y fragmentarias de un cuadro político coherente, que restablece la lógica donde aparentemente reinan la arbitrariedad, la locura y el misterio”.

Pier Paolo Pasolini

“¿Qué este golpe?”, Corriere della Sera, 1974

Nada más ofensivo que la verdad desnuda. Nada más peligros que la imagen fiel de un conflicto que basa, en muchos casos, gran parte de un éxito en la matanza de fuerzas propias y ajenas. La consecuencia natural ante semejantes revelaciones causan protestas en el país o países que descubren la crueldad desquiciada de asesinos con poder.

El estudio de la historia de la intervención norteamericana en la política chilena entre 1964 y 1973 ha estado marcado principalmente por las operaciones encubiertas desplegadas por la CIA entre 1964 y 1973 para oponerse, de distintas maneras y en distintas circunstancias, al proyecto político de la izquierda marxista. Las principales fuentes para estos estudios han sido los documentos de diversas agencias norteamericanas desclasificados a partir de 1999 y los reportes del Congreso de Estados Unidos sobre la intervención norteamericana en Chile publicados en la década de 1970.

En el marco de la Guerra Fría, Chile se convirtió en objeto de singular atención para la política exterior norteamericana. La presencia significativa de fuerzas de izquierda identificadas con un proyecto revolucionario marxista hizo de Chile un escenario de gran valor simbólico en el contexto de la competencia ideológica que dio forma a lo que ha venido a conocerse desde hace algunos años como la Guerra Fría global. La política norteamericana hacia Chile ha sido estudiada en abundancia, fundamentalmente en lo que concierne a las operaciones encubiertas destinadas a impedir el acceso de la izquierda al poder tanto en 1964 como en 1970 y a las decisiones y actitudes del Presidente Richard Nixon respecto del gobierno de Salvador Allende entre 1970 y 1973.

El hecho de que el antecedente de la Revolución en Cuba da como resultado que se dirigió al socialismo, por presión de los EE:UU de hacerse una vez más de dicha nación, así como de los movimientos sociales contra la burguesía cimarrona latinoamericana, en un mar de protestas para exigir una democracia alejada del capitalismo antidemocrático norteamericano, principalmente de movimientos socialistas, es alerta máxima donde se debe hacer todo lo posible para derrocar al gobierno de Salvador Allende.

Allende tuvo diversos cargos políticos como ministro de Salud en 1939, luego diputado y senador de 1937 a 1939 y Presidente del Senado de 1967 a 1970. participó tres veces como candidato a presidente de la república de 1950 a 1964. El 4 de septiembre de 1970, mediante la coalición de fuerzas de izquierda (socialistas, Comunistas y social demócratas), nominada Unidad Popular, Allende logra ser presidente, quien pretendía “crear una sociedad nueva, vivir en mundo más libre, íntimamente menos desigual, menos despiadadamente cruel”.

Para ese momento, Chile se encontraba rodeado de dictaduras militares en Uruguay y Argentina, donde Sudamérica parecía un sórdido cuartel. La respuesta social fue contundente, en cuanto a que Allende decía que “para vencer se necesita convencer”, mediante diálogo permanente con los partidos de la coalición para conectarse con el pueblo, e ir impulsando que los medios de producción debían ser para quienes la trabajan, así como integrar comités de obreros y otros niveles de trabajadores a que formen comités elegidos en asambleas, sobre todo el de que los sindicatos también elijan sus líderes de manera democrática, para impedir la corrupción de falsos líderes que se enriquecían y vivir en un mundo ajeno ya a los trabajadores, la hacerse burgueses (lo mismo ocurre en México). no excluyo una reforma agraria para dar respuesta al campesinado y eliminar el latifundio y capital usurero de los bancos.

Allende entendió perfectamente que América Latina se encontraba en la pobreza, que a pesar de contar con riquezas naturales y una clase trabajadora que realizaba su trabajo nutriendo experiencia y productividad, se encuentra excluido de todo y en marginación, aumentando su nivel de pobreza.

Le quedaba claro que la mayor riqueza nacional, el cobre, jamás brindaría un beneficio nacional, ni tendría desarrollo económico para el pueblo, mientras el capital extranjero y de la burguesía chilena, recurren al saqueo, por lo que las minas de cobre deben ser nacionalizadas (Lázaro Cárdenas nacionalizo el petróleo, Adolfo López Mateos la electricidad. En 2014, da como resultado el trabajo en conjunto entre Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, la privatización energética). Esto es, la concetración o acumulación capitalista de la riqueza, se aprovecha de las materias primas a precio barato, donde ya transformadas en productos elaborados, nos la devuelven caros, permitiendo que la vida de los trabajadores norteamericanos sea muy superior a los trabajadores latinoamericanos. Para Chile, la extracción del cobre, poco le dejaba de ganancia, mientras que para el capital extranjero le redituaba millones de dólares.

Precisamente Allende decía que el cobre era “el sueldo de Chile es el cobre”, por lo que su nacionalización era prioritario, derivando en expropiación a las empresas norteamericanas Anaconda y Kennecott, pagando indemnización, empresas que gracias al cobre, lograban ganancias que de otra forma no lo harían, gracias a las minas chilenas

Ante la postura imperialista, Allende fue contundente al apuntar que “No somos sumisos ni mendicantes”, en cuanto a los monopolios extranjeros deberían aceptar que la soberanía chilena es primero. Condición que tanto al imperialismo norteamericano como su aliada burguesía criolla chilena ya les resultaba un insulto y estorbo a sus intereses.

Allende siempre tuvo presente la Doctrina Monroe, contraria a Bolivar, donde el imperio sume en la miseria a los peblos.

El 11 de septiembre de 1973, son 48 años del cruel y cobarde Golpe Militar, que deriva en miles de muertos, desparecidos, en prisión, perseguidos y exiliados.

De inmediato al golpe, en el Estadio Chile, fueron detenidos 600 estudiantes, intelectuales, militantes de izquierda y lideres sociales y trabajadores, entre ellos el cantante y activista Víctor Jara.

Era el 12 de septiembre de 1973, día siguiente del golpe militar, en el alba de la dictadura de 17 años encabezada por el general Augusto Pinochet.

Con voz estentórea, el oficial repentinamente gritó al ver a un prisionero de pelo ensortijado:

-¡A ese hijo de puta me lo traen para acá! -gritó a un conscripto, recuerda el abogado Boris Navia, uno de los que caminaba en la fila de prisioneros.

«¡A ese huevón!, ¡a ése!», le gritó al soldado, que empujó con violencia al prisionero. «¡No me lo traten como señorita, carajo!», espetó insatisfecho el oficial. Al oír la orden, el conscripto dio un culatazo al prisionero, que cayó a los pies del oficial.

-¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial. Navia rememora. Es uno de los testigos del juez Juan Fuentes, que investiga el asesinato del cantautor, uno de los crímenes emblemáticos de la dictadura, porque Jara fue con su guitarra y con sus versos el trovador de la revolución socialista del Gobierno de Allende en Chile. Por su impacto y la impunidad en que están los culpables, el crimen de Jara es en Chile el equivalente al asesinato de Federico García Lorca en España.

«Lo golpeaba, lo golpeaba. Una y otra vez. En el cuerpo, en la cabeza, descargando con furia las patadas. Casi le estalla un ojo. Nunca olvidaré el ruido de esa bota en las costillas. Víctor sonreía. Él siempre sonreía, tenía un rostro sonriente, y eso descomponía más al facho. De repente, el oficial desenfundó la pistola. Pensé que lo iba a matar. Siguió golpeándolo con el cañón del arma. Le rompió la cabeza y el rostro de Víctor quedó cubierto por la sangre que bajaba desde su frente», cuenta a este periódico el abogado Navia.

Los prisioneros se habían quedado pasmados mirando la escena. Cuando el oficial, conocido como El Príncipe y hasta hoy no identificado con plena certeza, se cansó de golpear, ordenó a los soldados que pusieran a Jara en un pasillo y que lo mataran si se movía.

Jara fue torturado sin misericordia, al grado de que el capitán ordenó que le cortaran la lengua, para “Que deje de ladrar con sus canciones comunistas”, ya casi desfallecido, le disparan 9 veces.

El último discurso de Salvador Allende

Consciente de que La Moneda sería atacada y radio Magallanes, cuyos estudios se ubicaban a pocas cuadras de La Moneda, era la única emisora afín a la UP que seguía transmitiendo, Allende llamó a su director, Guillermo Ravest, y le pidió que lo sacaran al aire inmediatamente.

«No hay tiempo que perder», lo apuró.

Minutos después de las 9 de la mañana, tres horas antes del bombardeo a La Moneda, Salvador Allende emitió sus últimas palabras y anunció su disposición a morir como Presidente de Chile.

En los días siguientes, Ravest y un radio controlador registraron el discurso en cintas magnéticas para distribuirlas entre la dirección clandestina del Partido Comunista chileno y corresponsales extranjeros, rescatando un audio que se convertiría en el testamento político del mandatario.

Un día antes, la traición del ejército y marina, bombardeando el palacio La Moneda, el fuego de tanques y fusiles fue como si un ejército enemigo los enfrentara, siendo que Allende se defendía con un AK47, junto con leales que también fueron masacrados.

A las 9:30 de la mañana, Allende se entrevistó con sus tres edecanes, quienes le plantearon la inutilidad de toda resistencia.

Una vez que los militares plantearon un ultimátum anunciando el bombardeo de La Moneda, Allende pidió una tregua para que pudieran salir las 11 mujeres que se encontraban en el recinto, incluida su hija Beatriz.

Los tanques completan el cerco al palacio de gobierno y quienes permanecen junto a Allende lo instan a abandonar el recinto.

A las 11:50 de la mañana los aviones Hawker Hunter del grupo 7 de la Fuerza Aérea chilena comienzan el bombardeo. Se inicia el incendio y el segundo piso resulta parcialmente destruido.

El régimen militar encabezado por Pinochet duraría 17 años y dejaría al menos 40 mil víctimas -entre ellas más de 3.000 muertos-, de acuerdo al trabajo realizado por distintas comisiones tras el regreso de la democracia en 1990.

También, este 11 de septiembre, se cumple el vigésimo aniversario del atentado más mortífero en suelo estadounidense, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) publicó un documento que analiza las posibles conexiones entre varios ciudadanos sauditas en Estados Unidos y dos de los atacantes del 11 de septiembre de 2001.

Los familiares de las víctimas de los ataques de las Torres Gemelas llevaban años solicitando la divulgación de estos archivos clasificados, argumentando que los funcionarios sauditas habrían tenido conocimiento previo del atentado pero que no intentaron detenerlo.

De los 19 secuestradores de los aviones, 15 eran ciudadanos sauditas.

Documentos que dan cuenta la relación de que Arabia Saudí habría estado implicada en los ataques del 11 de septiembre de 2001 cometidos por Al Qaeda, quienes previamente secuestraron cuatro aviones para estamparlos contra los símblos del poder económico y militar de Estados Unidos.

Claro que el FBI tuvo el cuidado y tino de tapar información y datos comprometedores entre el gobierno gringo y el reino de Arabia Saudita, dejando entre ver que no “hay pruebas contundentes”. empero, es la tierra donde nación Osama Bin Laden.

El ataque derivó en prtexto de iniciar una “guerra contra el mal” en Afganistán, para destruir al Al Qaeda y los Talibán.

En los hechos, tenemos que Afganistán es el principal productor de amapola, así como yacimientos de tierras raras, muy necesarias para la industria gringa.

En Chile es el cobre, en Medio Oriente y Afganistán otros productos. Para el imperialismo norteamericano “todo motivo justifica los medios”.

Hoy, 16 de septiembre, en conmemoración de nuestra Independencia, se refrenda nuestra soberanía, muy a pesar de grupos y personeros enemigos de la democracia y justicia nacional, que pretenden empujarnos una vez más, a la más grosera oligarquía corrupta.

La presencia y voz del presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel, quien emitió un discurso de hermandad entre nuestras dos naciones.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Analista político y de prospectiva social

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