Siete años de seguir soñando

La muerte sin sentido y absurda no alcanza explicación, máxime cuando el criminal es el Estado

La exministra así como exsecretaria de Gobernación y hoy presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara Alta, Olga Sánchez Cordero, afirmó en agosto de 2018, que el gobierno entrante recibe “un país roto”, con 40 mil desaparecidos, 220 mil homicidios dolosos y asesinatos en los dos últimos sexenios, fosas clandestinas, leva del narcotráfico, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, por lo que tomarán decisiones radicales en la nueva administración.

A eso se suma que, “para algunas personas con las que me he entrevistado, algunas zonas de México son auténticos cementerios clandestinos; vivimos un México de cementerios, una afirmación terrible, gravísima”, lamentó.

“Lo terrible de los desaparecidos es que en las desapariciones estamos perdiendo una generación de jóvenes de entre 14 y 20 años. En el Estado de México tenemos el más alto índice de desaparecidas, niñas, normalmente víctimas de trata, mientras que los varones en muchas ocasiones se los llevan en ‘auténticas levas’, aunque se oiga verdaderamente dramático”, añadió.

Desde la década de los cuarenta ante el retroceso o exclusión de hacer que el conjunto social vaya incorporando el sentir y valor de la Carta Magna, donde luego de la Revolución Mexicana es el pueblo el hacedor de la historia para impedir que se continúe violando todo derecho; la Constitución se supone que serviría para eso, sin embargo, los intereses de cada poder gubernamental y de las élites económicas se conjugan y hacen cómplices para lograr que mediante el poder, se fueran apropiando del poder mismo, sin que nadie se interponga. Ante tales nuevos escenarios, emergen movimientos sociales en protesta, recibiendo represión sistemática que abarca desde detenciones arbitrarias, ejecución y desaparición forzada.

Insisto, la exclusión de la Constitución se da con Manuel Ávila Camacho, donde el ritmo de represión se va moldeando y adquiriendo nuevos rostros y modalidades más sanguinarias conforme el tiempo les requiera, sabedores que el poder les es absoluto, que nadie les puede arrebatar sus actos de corrupción.

Sexenios van hasta que llega el 2 de octubre de 1968 y la matanza del jueves de Corpus o el “Halconazo”, el 10 de junio de 1971. En estas décadas las movilizaciones sociales se incrementan con la debida respuesta del Estado gobierno. Todo en nombre de la justicia, al acusar a los movimientos de “terroristas, comunistas, anarquistas” y otros términos para descalificar las luchas sociales. Presos políticos, cementerios que guardan las voces y gritos de reclamos. La desaparición forzada contenía ese modelo político.

En cuanto a las normales rurales, el propósito del trabajo es realizar un recorrido histórico. Se presentan cuatro “momentos constitutivos”: 1) la etapa posrevolucionaria, desde la fundación de las escuelas rurales en los años veinte hasta el fin del periodo cardenista; 2) las políticas de industrialización -gobierno de Manuel Ávila Camacho- y sus consecuencias en el campesinado y en la educación rural; 3) la efervescencia social que acelera la formación de movimientos de liberación nacional desde los años sesenta hasta los ochenta, y las políticas de contrainsurgencia desatadas en las normales rurales, y 4) el momento que se apuntala en la era neoliberal, instalándose de forma más contundente en los ochenta y hasta las formas actuales de violencia.

La expectativa de una mejor vida para la o el hijo en el nivel rural no contempla el ingreso a una universidad pública, dadas las condiciones económicas de pobreza, que no les permitía invertir en que el hijo viviera en una ciudad e ingrese a una institución pública. De ahí que la normal rural les daba esa esperanza, porque adquiría un título como también un empleo.

En las normales rurales, además de las técnicas y metodologías educativas para poder enseñar, van descubriendo que la causa de la miseria en sus lugares de origen, parte es porque la justicia no llega a sus hogares, que sus padres permanecen excluidos de la misma Constitución por parte de la élite económica o política, quienes se apropian de sus vidas, por lo que deben ir ejerciendo un papel dinámico educativo a sus alumnos y también, imprimir que para poder ejercer sus derechos todos, la educación reflexiva y crítica es el camino. Claro que para el sistema corrupto es atentar contra sus intereses, por lo que el camino es ir desapareciendo a las normales rurales, que a la fecha quedan 15 a nivel nacional.

Antes de que lleguemos al tema de la masacre y desaparición de los 43 alumnos de la normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, expongamos qué es la desaparición forzada, así como el anhelo de los padres de esperar a que el o la hija estén con vida.

“Se llama desaparición forzada al reflejo del horror cotidiano que nos azota desde la falsa guerra contra el narcotráfico, o quizá desde antes. La prensa mexicana adoptó la palabra “levantón”. Esto es inexacto. Lo que hay detrás de cada levantón se llama desaparición forzada de personas. Cuando estas cuatro palabras se incorporen al Código Penal Federal y salgan en los periódicos, México posiblemente empezará a reconfigurarse como el país que ha dejado de ser”: Palabras de Juan Avilés, el 6 de marzo de 2014:

“Para los efectos de la presente Convención, se considera desaparición forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con la cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes”: Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas

“Se entiende por desaparición forzada “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de la libertad que sean obras de agentes del Estado o personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola de la protección de la ley”

Convención Internacional para la Protección de la Persona contra la Desapariciones Forzadas (Tratado Internacional ratificado por México el 18 de marzo de 2008, entrado en vigor para México el 23 de diciembre de 2010)

Luego de leer los tres contenidos esperaríamos que se ejerzan con puntualidad y decoro legal en nuestro país; sin embargo, los hechos demuestran que muy a pesar de que entró en vigor en 2010, se redujo a nada continuando con el problema, ante la corrupción entre ese Estado, sectores empresariales y el narco o cualquier negocio turbio.

En los sesenta, setenta y parte de los ochenta, la violación sistemática de la Constitución y de derechos humanos en todos los rangos, condujo a que surgieran movimientos guerrilleros en México, dando como respuesta la llamada “guerra sucia”, donde el Estado, para combatir y exterminar a la guerrilla, recurrió a la “guerra de baja intensidad”, que consiste en reprimir, detener, asesinar y desaparecer a ciudadanos y familiares de los guerrilleros. Esta estrategia que surge en Malasia en la década de los cuarenta, cuando el pueblo se levanta en armas contra el imperio inglés, quien recurre a tal táctica para eliminar focos activistas y la confianza social en el movimiento.

Es de llamar la atención que en el estado de Guerrero, la pobreza, marginación y todo mal, es el resultado del sistema de explotación de caciques y gobernantes en turno sin miramiento alguno del hambre social; situación que ha derivado en constantes luchas sociales, al grado de que por la represión, Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, como profesores egresados de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, se unen al clamor social para exigir la no violación de sus derechos. Ambos profesores actuaron en distintos movimientos y comunidades en Guerrero, con los mismos síntomas de marginación, donde la justicia carece de valor y sentido. La represión orilló a cada uno de ellos a emprender movimientos de guerrilla, siendo la respuesta de guerra de baja intensidad y guerra sucia el método para exterminarlos, junto con sus familiares, conocidos, etcétera. Método eficaz consistió en el levantón y desaparición, al grado de que vivos y amarrados junto con barras de metal, eran conducidos en helicópteros o aviones del ejército, para arrojarlos al mar.

Ante el activismo guerrillero de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, se dio el estigma de que la Normal Rural Raúl Isidro Burgos es cuna de guerrilla. Falso, porque como ya se señaló, su papel es formar docentes para el pueblo, así como ir descubriendo la proporción desmedida de injusticia que se comete contra el pueblo, situación que se da en todas las normales rurales, que el docente se une a reclamos sociales todos. Vamos, en el país no quedan espacios de esos actos de violación a nuestros derechos, donde no se tiene que ser docente para ser activista.

Nuestra historia está teñida de sangre, dolor y coraje por esos actos represivos, así como de ejecuciones de líderes sociales o de integrantes de organizaciones en lucha.

Luego del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas el 1 de enero de 1994, al poco tiempo, se registra la masacre de Acteal. Una vez más en Guerrero, tenemos la masacre de El Charco, como el 28 de junio de 1995, 17 campesinos integrantes de la Organización Campesina Sierra del Sur (OCSS) fueron asesinados cerca del vado de Aguas Blancas, en el estado de Guerrero, por integrantes de la Policía Motorizada y de la Policía Judicial Estatal. Este hecho, conocido como la masacre de Aguas Blancas, dejó también 14 heridos. A 26 años de la masacre, no ha habido verdad ni justicia.

El 28 de junio es un día que jamás se me va a olvidar y siempre lo tengo en mi mente que hoy, este día, mataron a nuestros compañeros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur.

Una vez más, este 27 de septiembre pero de hace siete años, se da la masacre y desaparición forzada de estudiantes de la Raúl Isidro Burgos, en Iguala Guerrero, siendo a la fecha, donde el proceso de ubicar, detectar y detener a los causantes de tal hecho criminal, sigue en investigación. Se tienen elementos suficientes para argumentar legal y judicialmente a los causantes desde esfera de gobierno federal, estatal y municipal, más sus cuerpos de Seguridad. Todos y la complicidad con el crimen organizado están involucrados en tal masacre y desaparición.

La llamada “Verdad Histórica”, emitida el caso de la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa existe una línea directa de investigación sobre el exprocurador General, Jesús Murillo Karam.

«Los estudiantes fueron objeto de una doble desaparición, no solamente la que implicó su desaparición física, si no la construcción de una mal llamada verdad histórica que busco borrar todo rastro dentro de la investigación»: Alejandro Encinas Rodríguez, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación.

Murillo Karam, entonces Procurador General de la República, aseguró en 2014 que la verdad histórica sobre el caso era que los jóvenes habían sido quemados por integrantes de ‘Guerreros Unidos’ en el basurero de Cocula, versión que se ha ido desacreditando a lo largo del tiempo.

En los últimos días salieron a la luz videos y testimonios que apuntan hacia Murillo Karam y Tomás Zerón, entonces director de la Agencia de Investigación Criminal, como fabricantes de la verdad histórica.

Hay una línea de investigación directa sobre Murillo Karam. En el caso de Tomás Zerón ha sido más contundente la evidencia, esperamos que muy pronto tengamos una respuesta positiva del Estado de Israel (donde se encuentra actualmente) para que esta persona regrese al país a rendir cuentas”, dijo Encinas.

Tomás Zerón de Lucio, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), habría utilizado videos de las declaraciones hechas dos meses antes por otros acusados durante el interrogatorio y tortura de Felipe “N”, alias “El Cepillo”, a quien presentó como líder de Guerreros Unidos que habría asesinado e incinerado a los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014 para conseguir que el testigo hiciera coincidir su testimonio con los de otros supuestos integrantes del grupo delictivo, dio a conocer este martes el periodista Témoris Grecko del diario Milenio.

De acuerdo con varios videos a los que Milenio tuvo acceso, se puede observar a “El Cepillo”, “El Chereje” y a otros testigos, quienes rindieron sus respectivas declaraciones bajo amenazas de Tomás Zerón. En las imágenes, también se muestra al menos a cinco de los detenidos con los ojos y oídos vendados.

El periodista Témoris Grecko narra en su reportaje que la Corte Europea de Derechos Humanos establece que la privación sensorial es un tratamiento inhumano y degradante, mientras que la tortura blanca incluye extrema privación sensorial y aislamiento, una práctica que padecen algunos presos de la cárcel de Guantánamo, en Cuba.

Las declaraciones emitidas por los detenidos permitieron que en la conferencia de prensa del 27 de enero de 2015, el exdirector de la AIC asegurara que la correspondencia entre las declaraciones de “El Cepillo” con las de esos mismos acusados, que había dado a conocer el 7 de noviembre de 2014, comprobaba su veracidad.

El diario Milenio añade que así dio por hecho que su versión de lo sucedido en la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, conocida como la “verdad histórica”, quedaba demostrada. No obstante, el medio nacional señala que fuentes cercanas a la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa aseguran que dicha sintonía fue propiciada mediante la violencia.

El interrogatorio

Milenio reveló que en el interrogatorio a “El Cepillo”, el cual fue grabado por un agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) -quien fue identificado con la clave JAMC_0981-, se observa cómo Tomás Zerón le hace mirar, en su teléfono celular, grabaciones de los interrogatorios de otros acusados. Según información del diario nacional, esto ocurre a partir de las 02:32 horas del 16 de enero de 2015.

Ya en julio de 2020, Milenio había dado a conocer otro fragmento de la misma sesión, en la que Zerón, quien vestía un abrigo negro, mostraba un reloj grande en la muñeca amenazando al detenido (sin camisa y encapuchado), diciendo “a la primera mamada te mato”. En dicha grabación, “El Cepillo” acusó dolor provocado por los golpes.

Al final del interrogatorio protagonizado por Zerón, “El Cepillo” pasaría a otra oficina, donde con la misma vestimenta y un chaleco rojo, responde a las preguntas de una mujer para prestar la confesión como se había pedido. Dichas imágenes fueron presentadas por la entonces Procuraduría General de la República (PGR) el 27 de enero de 2015.

El video al que Milenio tuvo acceso forma parte de las al menos 40 grabaciones que realizó el Cisen de las sesiones de tortura a las que sometieron a los detenidos. En todas las videograbaciones se puede ver cómo los testigos permanecen con vendas en los ojos y oídos, mientras reciben amenazas.

“Amnistía Internacional y otros expertos han señalado que la ausencia de estímulos sensoriales provoca un deterioro de las funciones cerebrales que conlleva alucinaciones y pesadillas, además de indicios de psicosis, ansiedad y rabia”, agrega el periodista Témoris Grecko en su texto.

Continúa la esperanza de su regreso con vida

Cuando fallece una persona amada, nuestros sentimientos entran en conflicto, emerge tristeza, angustia… acelerando pulsaciones el resultado. Con el tiempo, lo recordamos con amor, reviviendo en nuestra mente momentos alegres y de cada hecho que convivimos. Siempre en añoranza. También, algunos, los visitamos en su eterno descanso, con flores que simbolizan alegría. Nos mantenemos en ese recuerdo al pie de su tumba.

Condición que es diametralmente distinta, cuando ocurre la desaparición forzada, donde los sentimientos son de profunda angustia por saber si está vivo o muerto. El conflicto mental es de desesperación por negar que esté muerto. La primera actitud es de buscar con desesperación, de negarse o aceptar lo más terrible que pueda resultar.

Lo tenemos presente en este México, donde suman miles de desaparecidos, donde muchos de ellos son producto del Estado, o coludidos con grupos criminales, máxime con Felipe Calderón y su “guerra contra el narco”, que arrojó miles de muertos y otros miles de desaparecidos; y que cuando los familiares exigen esclarecer e investigar el por qué la desaparición, se topa con un muro cruel, al grado de que el cinismo los somete a decir: “tal vez su familiar desapareció por estar implicado con los criminales”, criminalizando a quien sea sin realizar un proceso legal justo.

Al paso de los días, los padres o hermanos, inician por exigir se emprendan investigaciones entre oídos sordos. Muchas veces, la investigación la realizan de manera individual, porque el sistema no lo hace. Cuando se coincide en que otros familiares, madres sobre todo, ya se organizaron para buscar entre matorrales y campos, escarbando hasta con sus manos, ubicando fosas clandestinas, donde arrojan restos humanos, el conflicto mental se agudiza, deseando no sea su hijo o hija.

En casa, o en cada momento, esa ausencia y vacío, es una herida que jamás sanará, porque en lugar de seguir escuchando la voz, sonrisa u otra exclamación, así como forma de andar, de sentarse, de ser alegre o triste. Recordar su ropa preferida, sus objetos personales, etcétera; donde su recámara se le hace limpieza, como esperando que regrese para que duerma. Ver la silla vacía, invitando al sentimiento a que entre con su sonrisa de siempre y se siente a comer.

Negarse a conjugar el verbo pasado en remoto, si poder recuperar la paz ni serenidad, porque se niega que el hijo está desaparecido, negarse a aceptar que se lo llevaron, resaltando el coraje de que lo quiero vivo, que no claudica esa esperanza de sentir su calor, su voz, su alegría.

Lo más desgarrador es negarse a que si lo encuentran, no sea un cuerpo ya sin forma, solo restos óseos, fragmentos que niegan ese recuerdo de cómo era. Negarse a recibir una bolsa con huesos, con la duda de si es o no.

Momentos de dolor profundo, donde el silencio hiere, porque la muerte sin sentido y absurda, no alcanza explicación, máxime cuando un criminal es el Estado y sus cómplices, que actúan al margen de la ley, haciendo de ella su arma de impunidad, que la irracionalidad obstaculiza la reflexión. Esperando una palmada de fraternidad y cariño que comparte el dolor y frustración. Siendo en los padres de los 43 o de los miles que también luchan por encontrar a su familiar, ver en su mirada y expresión corporal, que también se padece lo mismo, que nos entendemos a fondo.

Una misma voz, una misma mirada, un mismo sentimiento y resentimiento, es la coincidencia de quienes desean encontrar la paz, encontrando al hijo, fusionarse en recuerdos para paliar dolor. Si se encuentran los restos permanecerá la inestabilidad de vivir, ante el secuestro de un presente y futuro que también dejó de existir.

Es decir, la no razón de los hechos, en cuanto a no encontrarlo, también ya no se encuentra esa otra parte de la vida, que se encaja con rabia frente a la impotencia. Lo absurdo e ilógico es que hallar la vida está en encontrar sus restos, aunque sea una parte de él. Reencontrarse en la memoria, en el sueño de cada noche, en recordar tu risa y tu voz, el saludarme al despertar, el beso y caricia que ya no te daré.

Entre tanto, el amor se fusiona con el dolor.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

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