Los infiernitos de Puebla (Oferta y demanda de huachi-gas)

Tal vez muchos han olvidado que en 2010, en el municipio de San Martin Texmelucan, hubo una enorme  explosión de un ducto de PEMEX.

El saldo de esa tragedia fue de 30 personas fallecidas, 52 lesionados y 174 casas con pérdidas parciales y totales.

La versión oficial informó que una fuga de combustible en un ducto de Pemex a la altura de la avenida Lardizábal, de la colonia la Purísima, ocasionó la explosión siendo detonada por una chispa.

Hace unos días los vecinos de San Pablo Xochimehuacan, junta auxiliar de la capital poblana, sufrieron una fuerte explosión de gas, esta vez fue por una ordeña clandestina en uno de los ductos.

Por una u otra razón la historia de tragedia se repite. Ya sea por negligencia de la paraestatal, o por acciones del crimen organizado, pero las consecuencias son las mismas, pérdidas de vidas humanas y daños en viviendas.

Por lo menos hay dos lecciones de estas tragedias.

La primera es que los asentamientos humanos, regulares o irregulares, que se encuentran sobre

ductos de gasolina, o gas, son un peligro constante y requieren una atención inmediata.

Segunda, que la ordeña y comercialización de gasolina, y de gas, no dependen de la oferta, sino de la creciente demanda que hay en el mercado negro de estos dos combustibles, esto ante los altos costos que hay en el mercado formal.

Este segundo punto es fácil de entender, mientras el costo de gasolina y gas no bajen sus precios, siempre habrá clientes que busquen en el mercado negro adquirir estos productos, para satisfacer sus necesidades de consumo.

Lo cual quiere decir que entre más demanda exista, por adquirir el producto a bajos precios, las bandas de huchicoleros o huachigaseros seguirán existiendo, y no importa cuantos criminales lleguen a la cárcel, siempre existirá alguien para reemplazarlo y que atienda la demanda del mercado.

Es tiempo de que la 4T realmente genere un cambio radical ante esta situación que pone en riesgo a miles de familias asentadas, literalmente, sobre ductos de gasolina y gas.

La solución al problema no radica en culpar a gobiernos anteriores, ni tampoco llenar las cárceles de huachigaseros, la solución está en atender la oferta y demanda que hay en el mercado, y que por los altos costos parte de la sociedad recurre al mercado negro para atender sus necesidades de consumo.

Aunque, el reciente caso de San Pablo Xochimehuacan, sacó  a relucir que también empresas legalmente establecidas recurren, de manera frecuente, a comprar gas producto de ordeñas clandestinas.

Lo repito, el problema del huachigas está en la demanda no en la oferta, o que algún economista me corrija.

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