Jalisco y su escultura al Vocho ¿…y Puebla?

De cómo se originó el nombre de Volkswagen Sedán a Vocho y su presencia en el Bosque In-Móvil

Guadalajara, la capital de Jalisco, tiene una plaza pública muy peculiar que no tiene Puebla, donde hay una escultura o monumento al Vocho, el automóvil Volkswagen que desde 1964 y hasta 2003 se fabricó en Puebla.

Es lamentable que Puebla capital no tenga ni siquiera un parque y menos un monumento al vehículo que revolucionó al mundo.

Al nororiente de Guadalajara, en el corazón de la colonia Santa Cecilia, se encuentra el Parque Juan Soriano, con la escultura central Bosque In-Móvil del artista Jorge Jurado Martínez, una pieza de gran formato dedicada al vehículo que fue muy importante para el País y el mundo. Incluso, los tapatíos conocen el lugar como el Parque de los Vochos.

La escultura fue la ganadora de la Primera Bienal de Escultura Guadalajara 2008 que organizó el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, tras la revisión de 45 proyectos de artistas de 27 naciones.

De acuerdo al periódico Mural, la pieza se colocó en 2010, dos años después de la premiación de la Bienal. El ganador recibió un premio de 155 mil 824 pesos.

La obra tiene 10 metros de altura y 4 toneladas de peso, está construida en acero y simula troncos con múltiples ramas, sobre las que reposan cinco carrocerías de la marca Volkswagen. Sobre la escultura pintada en rojo óxido, el autor expresó que hace una evocación a los objetos que desecha la sociedad, en contraste con la falta de áreas verdes en Guadalajara.

El Vocho, que fue muy popular en México, se empezó a fabricar en la capital del estado de Puebla en 1964 y dejó de producirse en 2003. En ese tiempo se produjeron un millón 691 mil 542 escarabajos, que llegaron a las familias, con el nombre del auto del pueblo.

Tres generaciones del Escarabajo fueron el Volkswagen Sedán, el New Beetle y el Beetle, que fabricaron en la armadora ubicada en Puebla.

La Bienal de Guadalajara

La Gaceta de la Universidad de Guadalajara, publicó en mayo de 2010, con el título Un Bosque de Vochos, que la escultura pública es un bien artístico patrimonial colectivo que se convierte en un referente de la zona donde se ubique y la comunidad le confiere la categoría de símbolo con el que se identifica.

La escultura urbana es más vista que una pieza dentro de un museo porque atrae una mejor apreciación por parte de la sociedad que se encuentre en el entorno. En Guadalajara la escultura urbana es escasa y abrir espacios para desarrollar este arte es importante para una ciudad contemporánea.

Jurado Martínez justifica su escultura como una analogía obligada que invita a la reflexión del entorno y a la preservación de la naturaleza. Los jueces consideraron que ese proyecto es más que una escultura, es un espacio en el que el observador puede interactuar con la pieza.

El autor describe el Bosque In Móvil como un conjunto escultórico de 10 metros de altura compuesto por estructuras tubulares de acero de diferentes grosores, mismos que conforman los troncos y ramificaciones de los árboles.

Agrega: “Simulando el follaje se posicionan cinco carrocerías usadas de automóviles compactos Volkswagen, los cuales están sujetos a los troncos. Con estos elementos se pretende la conformación de un espacio escultórico en el que se motive a la reflexión, mientras se hace uso de un lugar de tránsito

El origen de la palabra Vocho

Según el portal Motor Pasión México, originalmente el Volkswagen fue diseñado para convertirse en el auto para el pueblo alemán, seguro, eficiente y muy económico, cuyo modelo recibió el nombre de Volkswagen Tipo 1, que conservó por años en Europa.

Al llegar a Norteamérica, el modelo recibió el nombre de Volkswagen Beetle, debido a que su carrocería se parece a la de un pequeño escarabajo. En México se presentó en 1954 durante la exposición Alemania y su Industria con el nombre de Volkswagen Sedán, aunque curiosamente es un coupé y sin la tilde.

Sobre el nombre Vocho, una teoría apunta a que los mexicanos, acostumbrados a utilizar a contraer nombres, decidieron hacerlo con el nombre de Volkswagen, primero el Volks que degeneró en Vocho.

Otra teoría apunta a que el nombre tuvo su origen durante la I y II Guerra Mundial en Europa. Los franceses usaban la palabra boche, que se traduce al español como asno, para referirse de manera despectiva a los alemanes. Aunque se acuñó en la Primera Guerra, se popularizó en la ocupación alemana en Francia durante la Segunda Guerra.

El término boche se popularizó entre todas las fuerzas aliadas y los soldados norteamericanos lo trajeron a América, donde se extendió como forma despectiva. De ese modo, luego de la exposición de Alemania y su Industria, donde VW presentó al Sedán como modelo estrella, los mexicanos ignoraron el nombre oficial de la marca, llamándolo Bocho o Vocho como referencia a que era el auto de los boches.

En fin, como escribió Rubén Darío (Nicaragua, 1867-1916), en su poema El Canto Errante:

El cantor va por todo el mundo

sonriente o meditabundo.

Sobre el lomo del elefante

por la enorme India alucinante.

En palanquín de seda fina

por el corazón de la China.

En automóvil en Lutecia;

en negra góndola en Venecia.

raultorress@hotmail.com

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