Camino equivocado el de la oposición

Ayer decíamos en este espacio, que sería bueno que en este 2022, los partidos políticos tradicionales de este país, el Revolucionario Institucional y Acción Nacional, hicieran esfuerzos para reinventarse, para hacer de esos organismos políticos nacionales, que además tienen sus inicios desde la Independencia Nacional, organizaciones políticas fuertes, bien organizadas, bien estructuradas y con unidad interna, para hacer avanzar democráticamente a nuestro país, junto con la nueva fuerza electoral Morena, que arrasó en las pasadas elecciones federales del 2018.

           No incluimos al PRD, porque este partido fue sustituido con creces por Morena en las elecciones recientes.

         PERO RESULTA QUE CON EL PRETEXTO DE SU alianza Va por México, esos partidos en vez de reorganizarse para ser verdaderas “fuerzas políticas” continúan con su absurda idea de conformar una alianza anti-morenista, que está fracasando en toda la línea y sembrando el descontento entre los militantes de cada agrupación.

         Es de lógica elemental: ¿Cómo se van a unir tres organizaciones de diferente ideología política, para ejercer el poder en un régimen democrático?

         PRI y PAN, en su trayectoria histórica, siempre fueron adversarios, pues el primero desde los tiempos en que era llamado el partido conservador, Acción Nacional, y partido liberal, el Revolucionario Institucional, lucharon, incluso con las armas en la mano, para llegar al poder e imponer el sistema que ellos consideraban apropiado para nuestro país.

        En los años cincuenta del siglo XX, hubo una alianza entre el PAN y la Unión Nacional Sinarquista, alianza lógica si se tiene en cuenta que ambas organizaciones eran de derecha, proclives al clero católico, que respondían a un amplio sector de la población, los estados del bajío y del centro, que seguían pensando en la colonia española, como ejemplo de buen gobierno.

         Una alianza del PAN con un partido liberal, como el PRI era impensable y más lo sería con el PRD, partido de izquierda, enemigo de Dios y de su Santa Iglesia.

          Y SIN EMBARGO, AHORA PIENSAN QUE ESO es lo adecuado, lo correcto, bien porque las tres organizaciones han perdido su ideología o porque eso ya no importa, sino los intereses económicos y políticos de cada quien.

          Y tuvieron una reunión los líderes estatales del PRI y del PAN, para reactivar la alianza y ayer debió celebrarse una reunión con el PRD, partido que tiene suspendido su registro en 15 estados del país, por no haber alcanzado la votación necesaria para mantener dicho registro,

          POR LO QUE HEMOS ESCUCHADO ENTRE LOS militantes de los tres partidos, el estar insistiendo en la alianza de un partido liberal, otro conservador y otro de “izquierda”, se están alejando de las organizaciones políticas que la conforman, hasta los militantes más fieles.

         En el caso de la izquierda y del PAN, aquí en Puebla, todavía en los años setenta y parte de los ochenta, había una fuerte rivalidad entre los maestros y estudiantes de ambas corrientes ideológicas.

         En los años sesenta esas discrepancias se arreglaban o se pretendían arreglar violentamente.

        La sociedad poblana vivió en esos años serias dificultades pues todos los sectores de la población se vieron obligados a participar; los empresarios, la Iglesia, las organizaciones sociales y religiosas y las instituciones de educación media y superior.

         No se peleaba por los derechos y las libertades ciudadanas, sino por los intereses y los privilegios de cada grupo. La sociedad en Puebla llegó a estar dividida entre católicos y comunistas, según los más fanáticos. Todos los demás sectores fueron borrados del panorama social de la Puebla de la segunda mitad del siglo XX.

           Ahora parece ser esta una lucha por lo mismo: por los intereses y privilegios de los sectores que han sido dominantes a raíz de que la Revolución se institucionalizó.

       Así nunca vamos a llegar a la democracia porque esta requiere ciudadanos maduros, que conformen partidos serios, bien estructurados, bien organizados, con militantes capaces, formados en el conocimiento de nuestra historia y de las luchas que los ciudadanos comunes han tenido que emprender, para conquistar su bienestar y el de sus familias.

        Los militantes partidistas deben tener oficio político, sensibilidad social y madurez política. Como van, el PRI, el PAN y el PRD, nunca lograran eso. Solo demostrarán su oportunismo para llegar al poder y para obtener ingresos ilícitos, es decir, entrarle a la corrupción.

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