Universidades jesuitas buscan consolidarse como líderes en desarrollo sustentable

Desde 1972, la Cumbre de la Tierra de Estocolmo y otras conferencias internacionales han reconocido la importancia de generar actitudes, conductas y valores sociales relacionados con el medioambiente. Las instituciones educativas tienen una responsabilidad especial para la formación de ciudadanos comprometidos con la casa común.

La Compañía de Jesús considera la crisis climática entre sus principales asignaturas. Para compartir las diferentes estrategias implementadas en sus respectivos campus, cuatro instituciones del Sistema Universitario Jesuita se reunieron en el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental.

Desde 1994, la IBERO Puebla ha incorporado los asuntos ambientales a su política institucional. El desarrollo de las instalaciones en el bulevar del Niño Poblano en los últimos 30 años permitió que el 42% de las 19 hectáreas del campus sean áreas verdes, mismas que comprenden 30 especies de plantas y donde cohabitan 36 especies animales.

Algunas estrategias específicas detalladas por Hugo Velasco Franco, coordinador de Operaciones Sustentables, incluyen sistemas de seguridad, luminaria LED en un 70% de los edificios, equipos electrónicos de bajo consumo y la instalación de paneles solares. Estos últimos han permitido una disminución considerable en el consumo de energía eléctrica y en el impacto de la huella de carbono.

Como parte del programa Basura Cero, la Comunidad Universitaria tiene a su alcance 75 islas de separación de residuos orgánicos y reciclables en sustitución de los contenedores de basura tradicionales. Así, tres cuartas partes de todos los desechos generados (hasta 1.8 toneladas a la semana) son reciclados o destinados a diferentes compostas. Además, desde 2018 se ha reducido la generación de residuos en un 50%.

Desde la academia, la IBERO Puebla ha recurrido a su Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga, SJ (IIMA) para desarrollar 89 asignaturas con contenido ambiental en las diferentes licenciaturas. Al mismo tiempo, el Instituto lleva a cabo en su quehacer cotidiano diferentes investigaciones y foros para la promoción de la cultura medioambiental.

Como resultado, la IBERO Puebla ha tenido participación en diferentes proyectos de gobernanza: el Reglamento para la gestión de residuos en San Andrés Cholula; la implementación de talleres sobre economía circular, y diferentes proyectos estudiantiles vinculados a actores privados. Así lo constató la directora del IIMA, Valentina Campos Cabral.

Desde la oficina de Asuntos Ambientales, la IBERO Ciudad de México ejecuta todas las acciones relativas a los planes para la gestión del campus con una perspectiva verde. Entre sus objetivos destaca la adopción de criterios de sustentabilidad en todas las obras de mantenimiento y optimizar el uso de recursos para mejorar la eficiencia energética.

Como parte de las acciones de la política medioambiental, la planta física ha implementado un enfoque de cero emisiones de gases de efecto invernadero, lo que ha derivado en la adopción de luminarias y equipos de alto consumo de energía por alternativas más eficientes.

Como explicó Arturo Carmelo Aguilar Díaz, representante de Asuntos Ambientales, su despacho busca incidir en los programas académicos de licenciatura abocados a la sustentabilidad. Destacó que los propios estudiantes han impulsado diferentes espacios formativos para toda la Comunidad Universitaria. “Nos falta conjuntar los esfuerzos que todas las áreas hacen”, redondeó.

Torreón se encuentra inmerso en una zona desértica cuyo clima endémico ha hecho que el campus IBERO ubicado en Coahuila abrace el compromiso por el cuidado del agua y la energía desde las carencias propias de la región. Como expuso Andrés Rosales Valdés, coordinador de la Comisión de Campus Sustentable, en 2021 la Institución inauguró su Observatorio Socioambiental con el fin de monitorear las actividades locales y nacionales en la materia.

Uno de sus primeros frutos fue el nombramiento de la Casa de Estudios como asesora del proyecto Agua Sustentable para la Laguna, plan considerado un hito en la historia ambiental de la región. Para contrarrestar los problemas de agua contaminada con arsénico, el alumnado tiene a su disposición bebederos libres de sustancias tóxicas con el fin de reducir al mínimo el consumo de plásticos.

Desde 2020 la IBERO Torreón consiguió que el 100% de su energía sea producida a través de una central solar, lo que cobra especial valor en una zona que llega a gozar de hasta 300 días de luz solar plena. De igual manera, la forestación del campus universitario lo ha convertido en el “segundo pulmón” de la ciudad.

Por su parte, el ITESO de Guadalajara apuesta por crear una cultura del cuidado del medioambiente a partir de la propia diversidad del campus. Sus representantes valoraron las acciones que han permitido disminuir el consumo de energía eléctrica pese a que las instalaciones han continuado su crecimiento.

Como expuso Mariana Cecilia Carrillo Andalón, supervisora de sustentabilidad, la Casa de Estudios ha enfocado sus esfuerzos en la promoción de una movilidad sustentable. El campus cuenta con áreas especiales para transporte universitario, tránsito de bicicletas y motocicletas y un programa para promover el ride seguro y el uso compartido del automóvil particular.

El foro de las universidades jesuitas inauguró una serie de actividades académicas y formativas relacionadas con el Día Mundial de la Educación Ambiental organizadas por el IIMA, donde también se celebró un taller especializado en la creación de huertos medicinales en casa.

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