El significado histórico de Stalingrado

Todo pueblo y nación tiene el derecho a vivir sin temer al futuro: la sombra de la guerra es cruel

Dos de febrero, en nuestro corazón permaneces, compañera y amiga, esposa Lilí.

GUERRA SAGRADA (Fragmento)

Traducción del ruso

De pie enorme país,

De pie hacia la muerte

Contra la oscura fuerza fascista,

Contra las hordas del mal

Que nuestra ira los

Azote como una ola

Es una Guerra del Pueblo,

Es una Guerra Sagrada.

La gesta heróca del pueblo soviético que se extendió del 17 de julio de 1942 al 2 de febrero de 1943 en la ciudad de Stalingrado (actual Volgogrado) y regiones cercanas. Precisamente, este 2 de frebrero se cumplen 79 años de la victoria del pueblo soviético, hoy ruso.

Por la parte soviética, al iniciase la campaña participaban 386 mil soldados y oficiales, 2 mil 200 piezas de artillería y morteros, 230 tanques y 514 aviones.

En noviembre de 1942, la Unión Soviética acumuló allí para su contraofensiva 780 mil militares, mientras en toda la batalla de Stalingrado tomaron parte 1 millón 140 mil efectivos.

Los alemanes emplearon las fuerzas del Tercer Reich, de Rumania, Italia, Hungría, Croacia y los voluntarios de Finlandia, para –en noviembre de 1942– alcanzar la cifra de 987 mil soldados y oficiales.

El bando fascista utilizó, además, 10 mil 250 ametralladoras, 3 mil piezas de artillería, 500 tanques y 732 aviones de combate.

En Stalingrado, que quedó totalmente en ruinas, se libraron combates en las calles; muchas veces el frente de combate fue una vía pública, un edificio o pisos de un mismo inmueble.

La batalla se recuerda, además, como una de las más sangrientas en la historia de la humanidad, con más de 1 millón de pérdidas.

Adolfo Hitler, tras su fracaso para apoderarse de Moscú en 1941, luego de la derrota sufrida en la batalla por esa ciudad a principios de 1942, decidió cortar las fuentes de suministro de combustible en el Cáucaso.

Además, con el control de Stalingrado se cerraba una vía importante de comunicación, a través del río Volga, para el Ejército Rojo. A ello se sumaba la significación de tomar una ciudad con el nombre de Stalin.

Las pérdidas militares y logísticas de los alemanes con la derrota en esa batalla, en la que fueron apresados 24 generales y dos mil 500 oficiales, y toda la jefatura del Ejército Sur alemán, tuvieron consecuencias catastróficas para el fascismo.

Ello provocó una crisis en la alianza fascista; los aliados de Hitler nunca más ofrecieron sus ejércitos para grandes campañas militares, Turquía se acogió a la neutralidad y Japón evitó la ofensiva siberiana. Igualmente, los regímenes profascistas de Rumanía, Hungría, Italia y Eslovaquia entraron en crisis.

Los alemanes registraron pérdidas equivalentes a la desaparición de 45 divisiones, casi la misma cantidad que el total de todas las campañas militares anteriores. Para recuperarse, Alemania debía producir tanques y blindados por 6 meses adicionales, artillería por 3 meses, y motos y ametralladoras por 2 meses.

La victoria en Stalingrado permitió éxitos como la ruptura del bloqueo fascista de Leningrado (hoy San Petersburgo), declaró a Prensa Latina Artimo Savinov (este 1 de febrero del presente año), curador de la exposición sobre dicha batalla en el Museo de los Héroes, en Moscú.

El plan de golpear al Ejército Rojo y a la Unión Soviética en el periodo de los meses de verano y otoño de 1941 falló, afirmó el también especialista del museo del Panorama de la Batalla de Borodino. Por eso, en esa situación, la comandancia alemana tomó la decisión de que, en el verano de 1942 realizaría una nueva ofensiva, no en la dirección central, como el anterior, sino al sur, en dirección a Stalingrado, comentó.

Stalingrado era un centro importante de industrias, pues trabajaban tres fábricas militares importantes: la de artillería pesada Barrikadi, la de tractores, donde se hacía el tanque T-34, y Krasni Oktiabr (Octubre Rojo). El 23 de agosto de 1942, la ciudad de la cual evacuaron a unas 100 mil personas de un total de 300 mil, fue atacada con bombas convencionales e incendiarias para desaparecerla casi en una jornada, explicó el historiador a Prensa Latina.

Según testimonios, en algunos lugares la temperatura llegó a 1 mil grados centígrados, y no sólo en el centro de la ciudad, sino también en los alrededores con casas de madera, las cuales fueron calcinadas, indicó.

De septiembre de 1941 al verano de 1942, la fábrica de tractores de Stalingrado fue la única que produjo tanques T-34 para el Ejército Soviético. Luego, la producción se trasladó a la fábrica de vagones Uralvagonzavod y nunca más la producción de ese tipo de armamentos volvió a Stalingrado. Ahora los tanques sólo los produce Uralvagonzav, en Ekaterimburgo, comentó el especialista.

Si se mira la historia, muchos hilos en la epopeya escrita por el pueblo soviético, desde el cambio en el curso de la Guerra con la batalla de Moscú hasta el punto de inflexión en Stalingrado, fueron cruciales para derrotar al fascismo.

Aunque muchos medios y politólogos lo quieran olvidar ahora, sobre todo en Europa Oriental, en 1943, luego de la victoria en Stalingrado, se produjo la famosa conferencia de Yalta entre la Unión Soviética, Estados Unidos y el Reino Unido. Franklin D Roosevelt, entonces presidente de Estados Unidos, y Winston Churchill, exprimer ministro británico, enviaron mensajes de felicitación, reconocimiento y de admiración por la hazaña del pueblo soviético en Stalingrado.

Sin embargo, países europeos como Polonia, Estonia, Lituania o Letonia, destruyen monumentos a los héroes anónimos del Ejército Soviético que en su momento los liberaron del fascismo. Ello lleva a prestar más atención a las recordaciones por el aniversario 75 de la victoria en una batalla crucial durante el curso de la II Guerra Mundial.

Es el mariscal Gueorgui Zhúkov, quien anuncia que Alemania será derrotada finalmente, porque frente al Operativo Tifón contra Moscú, para tomar la ciudad y derrotar al ejército rojo, luego de fieros combates fue la irreparable pérdida de armamento, soldados y oficiales preparados.

El mismo Zhúkov, ante Stalin, le dijo: “…tenemos un ejemplo en el mundo, donde el mejor ejército imperial de Francia, es derrotado; camarada Stalin, ese país es México, porque tuvieron su Sebastopol, en una ciudad llamada Puebla, donde del 16 de marzo al 17 de mayo de 1863, también sostuvieron una resistencia contra el ejército imperial francés, ejército mexicano que junto con su pueblo, como nuestro Brest y Sebastopol, un pueblo en armas está obligado a vencer para vivir. Así será en Lenigrado, Moscú y donde sea”.

Kárpov, Valdimir. El mariscal Zhúkov; sus camaradas y años de guerra y paz (libro 1): Moscú: Román-gazeta (en ruso), Pg 36, 1991

MEXICANOS EN EL EJÉRCITO ROJO

El siguiente punto, merece reconocer la participación de mexicanos que se incorporaron al heroico Ejército Rojo y su Pueblo en la Guerra Patria. De acuerdo a archivos del Ejercito Soviético, hoy ruso. Dan cuenta de 23 mexicanos que se incorporaron a sus filas, participando en diversos hechos de guerra, de los cuales murieron en combate 19. de los sobrevivientes, los registros marcan que regresaron a México en enero de 1946, con todos los honores y reconocimiento por su heroísmo de parte del gobierno Soviético.

Demos paso a la narrativa de un combatiente mexicano de cómo es que se incorpora al Ejercito Rojo. En ella, exige que por respeto a todos los combatientes y ciudadanos soviéticos caídos, se limite a describir su sentir y vivencia, sin mencionar su nombre. Agrega que no es por anonimato, sí por honor y respeto.

Mis hermanos y yo, al momento en que la Alemania de Hitler invade cobardemente al pueblo soviético, nos movilizamos en apoyar a las organizaciones sociales y sindicales en apoyo en la defensa de la URSS, exigiendo al presidente Ávila Camacho, a que reinicie las relaciones diplomáticas con la URSS.

Ya restablecidas las relaciones, la nación actuó con entereza, como se hizo con el pueblo español contra la dictadura franquista. Luego de análisis y discusiones de integrantes del Partido Comunista Mexicano, solamente 20 de nosotros decidimos plantear a la embajada rusa, nuestro deceo de incorporarnos a las filas del Ejército Rojo y su pueblo, al principio no estaba de acuerdo, hasta que le argumentamos que nuestro pueblo fue el primer país en reconocer a la URSS como nación, por lo que nuestra participación será modesta, pero con valor revolucionario, tal como nuestro pueblo venció a la dictadura porfirista.

En sí, ya para noviembre de 1941, gracias a la intervención de Vicente Lombardo Toledano y Narciso Bassols, es como logramos embarcarnos en un barco mercante. Para el 24 de diciembre, la flota desembarca en el puerto ruso de Murmansk, donde nos recibe un comité del ejército y los tres hermanos  y otro mexicano, quienes ya estaban en la URSS como estudiantes. De ahí nos mandaron atrás de Moscú, para adiestrarnos e incorporarnos a el frente de batalla. Es cuando descubrirnos que no somos nosotros tres los que combatiremos, porque en total somos 23 hermanos.

Nos separaron en diversos escenarios de la guerra, unos a Leningrado, otros a Moscú, uno de los Torres y cuatro más conmigo, primero estuvimos y recibimos baño de fuego en el puerto de Rostov, donde el ejército nazi se apresuró y obliga al Ejército Rojo a retirarnos, luego de encarnizados combates. Es donde se inicia a ir adquiriendo que entre el olor de la muerte y la vida, depende de mantener el miedo en control. Ser testigo de cómo el animal irracional, hace ser criminal, porque los nazis no nada más nos combatían, sino que masacraban a ciudadanos, a niños y mujeres embarazadas, a lo que estos criminales llamaban “hacer carne molida”. Así de salvajes. Lo que nos provoca sentimientos profundos de cobrar venganza”.

El avance enemigo era como un huracán. Nuestra Brigada 27 de la Guardia, recibió órdenes de trasladarnos a Stalingrado, para unirnos al 62 Ejército, e ir preparando a la ciudad, ante el inminente combate. Al inicio no aceptaba que los nazis llegarían a la ciudad: Qué equivocados estábamos .

Lo primero que llegó, fueron los bombardeos de las flotas aéreas nazis, cada bomba, hacía temblar la tierra, destruyendo edificios y casas, dejando un olor pesado por la pólvora. Como muchos civiles no lograron evacuar, no les quedó más que convertirse en ciudadanos de cavernas en los sótanos de edificios. Las tripas y sangre marcan a quien sea. Te provoca coraje ver niños muertos.

Cada día pensabas si podrías sobrevivir al combate, porque por más que llegaban refuerzos, sabíamos que tu vida dependía de unas horas, llevando cuentas, moría un camarada cada 10 o 20 minutos, si acaso, muchos vivían 24 horas.

El hambre y aguda sed, luego de días, te hacía pensar en estar en otro lugar para satisfacer tu sed y hambre. Pero, la guerra y miedo, te apartaba de algo tan natural. Entre los hermanos mexicanos, soñábamos en comer carne, tortillas, elotes, chilitos, todo lo que en México se quedó, porque nos limitábamos a raciones de guerra, un trozo de pan negro, unas dos o tres cucharadas de remolacha o trigo en caldo; ni pensar en carne, porque cuando nos llegaba mejor comida, preferíamos compartir con ciudadanos, en especial a madres para sus hijos. El hambre se va alejando para ser ocupada por coraje de matar al enemigo.

Parece que este día, en algo será mejor, muy a pesar de que oleadas de aviones fascistas nos bombardean, luego de tres días sin agua ni comida, el soldado Piotr Jubalín, nos tajo alimento y agua, unas latas de carne del segundo frente (Se refiere a comida que aportaba Estados Unidos, además de equipo bélico) junto con Kasha cebada con salsa de carne, todo un lujo. El problema era que el aíre otoñal traía olor de los cuerpos de soldados italianos en descomposición. No había otra, o comíamos o no tendríamos fuerza para combatir. La guerra es cruel y ciega.

Con tristeza me entero que Torres muere asesinado por un francotirador nazi. Los camaradas nos motivó tristeza con ira, con ganas de venganza. De mi escuadrón original, solo quedamos tres, del batallón, se reduce a un cuarto. Esperamos refuerzos, armas, balas, granadas y otras herramientas, solamente nos daban limitado material. De alimento, mucho menos que balas.

Vas aprendiendo a que en esta batalla, estás muriendo parte de ti, que debes combatir para vivir, para poder sentirte satisfecho en el momento de la añorada victoria contra esta carroña nazi .

Cuando llegamos a Stalingrado, encontramos una ciudad hermosa, con edificios y casas bonitas, donde la población nos recibió como hermanos, nos invitaban a comer a sus casas, a tomar vodka, a vivir su alegría, con el transcurrir de la batalla, esas sonrisas de mujeres bellas, del reír de niños, está ocupada por la muerte, por el olor a muerte.

Éste 3 de octubre jamás se me olividará, lo tendré presente para odiar lo que hace la guerra, pero más a los boches que les destruyeron su mente el tal Hitler, los transformó en lo peor de un animal. Pensé que sólo amí emergía sentimiento de matar a los boches sin miramiento al guno, pero no, todos en mi escuardra sintieron lo mismo. Resulta que luego de sostener batalla en la colina Mamáiev, llegó un soldado correo para darnos intrucción de ir a reforzar nuestras unidades a la fábrica Octubre Rojo, para repeler a los boches, así impedir que la dominaran y poder bombardear con cañones y morteros la costa del Volga donde barcasas traían pertrechos, comida, así como trasladar al otro lado heridos, lo que sería una masacre. Cuando llegamos, fue feroz y mortal la batalla. El mismo combate dejaba temblando a todos por el constante bombardeo aéreo fascista y sus cañones que nos caían como lluvia, todos perdimos forma decente de soldado, porque el polvo, tierra y pólvora, nos tiñó de gris y negro la ropa y cara. Al momento de ubicar una trinchera para protegernos y mejor combatir, el soldado Gorozháev nos llamó, su rostro estaba desencajado y rojo de coraje, nos condujo a un boquete que servía de depósito de nuestros heridos. Una escena cruel, encontramos a nuestros camaradas, tres bellas enfermeras y dos médicos totalmente destrozados, con sus órganos fuera, algunos heridos, destazados. No fue producto de una bomba, no, una nuidad alemana, penetró al bunquer sanitario, y sin miramiento los empezó a masacrar, incluso, un herido que logró quedar vivo nos dijo que también traían perros, mismos que los arrojarom para destrozar a heridos. Apenas puedo escribir lo que ví, mi mano tiembla de odio y remordimiento de no poder llegar antes. Han pasado cinco días de eso y mi cuerpo y mente exige destrozar a los nazis.

Deseo que al terminar esta batalla diaria, vengar a los muertos, a  un pueblo que tiene el derecho a vivir y crecer, como es México después de la revolución. Bueno, eso espero, vivir. Cómo deseo un baño, con agua caliente, para satisfacer al cuerpo y relajarme, desprenderme un poco del olor a muerte.

Ante cada ataque nazi, no sabes si vivirás para seguir matando nazis, para vengar a nuestros muertos.

Cuando nos advierten que del otro lado del Don, se prepara un gran jaleo, nos ordenan a prepararnos a morir con honor, a combatir con todo, a sacar fuerza de nuestros cuerpos hambrientos y vengar nuestro coraje.

El momento llegó, después de tantos días, de sentir la muerte como compañera de viaje. La flaca, como le decimos nosotros los mexicanos, baila y canta, como motivándonos a seguirla, porque nos protege y advierte que si no seguimos su ritmo, nos dejan en la tumba.

Los rusos les extraña que así pensamos, que jugamos con la muerte, que nos reímos con ella. No lo entienden, porque los gueros europeos son de otro mundo.

Terminó Stalingrado, ganando a los nazis. Atrás queda la memoria que nos obligará a recurrir a ella para advertirnos que todos somos vida. No se si logre llegar al final del triunfo en esta guerra, apenas estamos llegando a la frontera donde los nazis invadieron, faltando camino.

Estoy triste, porque me informaron que mi hermano murió a fines de noviembre del 42 en Leningrado. Lo único que me dijeron que fue inmediato, nada más. Espero que mi otro hermano siga con vida.

La batalla de Kurks será la más cruel. Cuantos quedaremos a ser abono de esta tierra con sed, no sabemos. Espero no ser parte de la tierra ni calmar su sed, porque quiero regresar a México.

Son 9 cartas que dejó el combatiente mexicano. Sus fotografías, uniforme y banderín, es lo único actual que permite saber de él, de los otros muchos que no lograron el triunfo final de la Guerra Patria.

La ambición del imperialismo norteamericano, que no aprende que naciones y pueblos ya van dejando de ser siervos, por cuestión económica en Ucrania, intenta persuadir que Rusia busca invadirla, impulsando a sus aliados Inglaterra, Australia y otros, a emprender una supuesta defensa de Ucrania.

La historia nos recuerda que los Estados Unidos, en cada uno de sus presidentes, el calor del poder económico los hace ser invasores; el tiempo les marca que sus erroes de cláculo es su derrota: Vietnam, Irak, Afganistán, son unos pocos ejemplos. Hoy es Ucrania.

Ya el pueblo ucraniano va despejando de sus ojos la verdad, que no es Rusia y si el imperialismo nortemaericano.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Analista político y de prospectiva social

Entrada siguiente

Marcelo Ebrad anuncia en Puebla colaboración internacional para la transición eléctrica del sector automotriz  

Jue Feb 3 , 2022
En Ciudad Modelo, Puebla, el secretario Marcelo Ebrard visitó el complejo del Centro de Especialización de Recursos Humanos de Alto Nivel (CERHAN) y plantas armadoras de automóviles híbridos. La visita al complejo anuncia el próximo lanzamiento del Grupo de Trabajo de Electrificación. Esta es una iniciativa desarrollada por la Cancillería […]

Puede que te guste