Todos Somos Biden

Para los grupos de poder económico, su patria es el dinero y se ensañan alienando a las masas

Joe Biden se encuentra en un callejón sin salida ante su política de buscar un conflicto armado entre Rusia y Ucrania, donde los distintos gobiernos norteamericanos desde su nacimiento como nación, su expansionismo en el mundo está plagado de mentiras para justificar agresiones e invasiones: la guerra es negocio.

Partamos de la postulación ideológica y política de Estados Unidos para justificar agresiones, invasiones y adueñarse de naciones, sin miramiento alguno de sus pueblos al sometimiento o soberanías con su Doctrina Monroe.

El 2 de diciembre de 1823, el quinto presidente norteamericano, James Monroe, leyó su mensaje anual ante el Congreso de la Unión. Ese mensaje contiene en su contenido la política a seguir en proteger los intereses económicos y territoriales de su país, así como fijar su postura de supuestamente proteger al continente latinoamericano de ambiciones colonialistas de Europa, a lo que se denominará Doctrina Monroe, que no es otra cosa que el postulado imperialista. Eso sí, respetando la diplomacia del garrote. Faltaba más.

Nuestro continente ha padecido todas las invasiones norteamericanas, sobre todo México, donde suman 123 invasiones del “buen vecino”; cada una acompañada de falsas justificaciones para lograr extirparnos dinero, sobre todo el mayor daño fue el arrebatarnos la mitad del territorio nacional mediante la guerra de 1846-1848, aprovechando que México se encontraba en intrigas políticas, militares y religiosas que derivaban en golpes militares, sublevaciones y una economía en ruinas, sobre todo con el dictador Antonio López de Santa Anna, quien fue incapaz de organizar la defensa de la patria.

Así entre filibusteros y militarismo gringo, en pleno apogeo de la Revolución Mexicana, la justificación es válida si sus intereses cobraran lugar, por lo que en el puerto de Veracruz, en 1914, se da la última invasión.

El siglo XIX fue glorioso para el imperialismo gringo, porque extendió su poder económico y militar, al grado de que Filipinas es tragada en cuanto a China, que estaba ocupada por fuerzas militares de Inglaterra, Alemania, Bélgica y Estados Militares. Ante su rapaz apetito por fincar su poder y extraer materias primas como dinero de China, la represión y uso del ejército contra el pueblo en armas, los Estados Unidos se unieron al concierto.

En Nicaragua con Augusto Sandino, quien se promulgó por ir logrando una nación soberana y fuera de oportunistas criollos que explotaban al pueblo, a sus recursos naturales y económicos, el imperialismo no dudó en intervenir para derrotar al “terrorista” Sandino en 1927, empleando toda la tecnología militar, hasta que en contubernio con la dictadura somocista asesinan le asesinaran.

Guatemala o el país que pongan es la misma estrategia, como en Panamá, donde el presidente Omar Torrijos, determinó que era hora de que el canal sea de la soberanía nacional. Luego de alegatos con Estados Unidos, se acordó que para 1985 lograría el objetivo. Curiosamente Torrijos muere en un “accidente de avión”. Y quien ocuparía la presidencia de la República sería Manuel Antonio Noriega, mismo que intentó sostener el acuerdo Torrijos-Carter. Claro que los gringos no permitirían tal soberanía, por lo que acusan a Noriega de contrabando de droga. Al resistir, en 1989 efectúa la invasión con el nombre “Operación Causa Justa”. Nada más que Noriega sirvió como agente de la CIA, que no importa para los gringos y sí sus intereses; y arrojaron bombas sobre áreas populares de El Chorrillo -un barrio en pleno centro de la capital, bastión del régimen militar de Manuel Antonio Noriega- destruyendo todo lo que encontraban a su paso.

Aunque el objetivo era el cuartel central de las Fuerzas de Defensa, todo el barrio desapareció entre las llamas, junto a un aeropuerto y varias bases militares en Ciudad de Panamá y en Colón, utilizando artillería y aviación para bombardear las zonas más densamente pobladas de la capital, donde había una gran cantidad de población viviendo en caserones antiguos de madera.

Nombres, toda América Latina, como Granda y los que gusten enunciar

Las excusas y los pretextos de EE.UU. para intervenir en naciones estratégicas que favorezcan sus intereses han sido una constante en la política exterior de este país.

Durante gran parte del siglo pasado y del presente, las fuerzas imperiales de EU se caracterizaron por intervenir en naciones con relevancia estratégica, queriendo justificar su injerencia con pretextos y argumentos poco sustentables.

Conflicto en Vietnam (1965-1975)

A mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, EE.UU. utilizó como justificación para intervenir en la guerra civil de Vietnam un supuesto ataque a unas naves militares estadounidenses que navegaban en la zona. Sin embargo, años más tarde en medio del conflicto bélico, un exfuncionario del Pentágono revelaría la falsedad de este suceso, que sería conocido como el Incidente del Golfo De Tonkin.

Mucho tiempo después, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés), admitió que mintió sobre lo que realmente sucedió en el Golfo de Tonkin en 1964. La agencia reveló la manipulación de datos para hacer parecer que botes de Vietnam del Norte dispararon contra barcos estadounidenses y así crear una falsa justificación para desatar la guerra de Vietnam.

Guerras en Irak (1990-1991 y 2003)

A principios de 1990, una enfermera de un hospital kuwaití afirmaba entre lágrimas que soldados iraquíes habían sacado a 300 recién nacidos de sus incubadoras y los habían dejado morir de frío. 

Esta historia sería utilizada como pretexto para intervenir en el conflicto entre Irak y Kuwait, en lo que sería la guerra del Golfo (1990-1991). Más tarde se descubrió que la presunta enfermera era la hija del embajador de Kuwait en EE.UU. Esta agresión dejaría como resultado más de 210 días de bombardeos, así como también cerca de 3.600 víctimas civiles en Irak.

Posteriormente, y tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, EE.UU. falsamente culpó a Irak de jugar un papel en estos ataques, tal y como demuestra un memorando del secretario de Defensa, planteando así una de las principales justificaciones para el lanzamiento de la guerra de Irak.

Incluso después que la Comisión 9/11 admitiera que no había conexión alguna, Dick Cheney declaró que la evidencia de la relación de Al Qaeda con el Gobierno de Saddam Hussein era “abrumadora”.

Posteriormente, altos funcionarios estadounidenses admitieron que la guerra contra Irak fue realmente ejecutada por petróleo, no por el 11 de septiembre o por las supuestas armas de destrucción masiva, que nunca se encontraron.

Incluso, el senador demócrata Carl Levin ratificó que el gobierno del Presidente George W. Bush engañó a los estadounidenses en el período previo a la guerra de Irak de 2003, pues la CIA no disponía de pruebas claras de que el gobierno de Hussein estuviera vinculado en los actos terroristas del 11 de septiembre.

Armas químicas en Siria (2013)

En 2013, las potencias occidentales culparon al gobierno de Bashar al Assad en Siria de emplear armas químicas contra su pueblo, excusa que han utilizado en reiteradas oportunidades posteriores.  Este pretexto fue calificado por el presidente Barack Obama de «línea roja» y casi abrió las puertas a una intervención estadounidense en el conflicto sirio

Finalmente, el arsenal tóxico de Siria fue destruido gracias a un acuerdo entre Washington y Moscú. Sin embargo, en 2017, EE.UU. acusó sin pruebas a Damasco de usar armas químicas y decidió realizar su primer ataque militar contra Siria como «castigo», lanzando 59 misiles Tomahawk desde los destructores USS Ross y USS Porter.

Ucrania

La tensión se ha disparado en el último mes por la denuncia de Occidente de que Rusia ha movilizado más de cien mil soldados en la frontera con Ucrania, que ha llevado a los gobiernos ruso y estadounidense a enzarzarse en una batalla propagandística.

Las tensiones siguen aumentando entre Rusia y Ucrania, en una situación que el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, comparó con la crisis de los misiles cubanos de 1962, aquel enfrentamiento de 13 días entre Estados Unidos y la Unión Soviética que algunos consideran como la confrontación más peligrosa en la historia de la humanidad.

Rusia y Ucrania se han visto envueltas en un conflicto durante los últimos ocho años, una guerra entre el ejército de Ucrania y los rebeldes respaldados por Rusia y las tropas rusas en las dos regiones orientales de Ucrania conocidas colectivamente como Donbás, que nunca terminó formalmente, y hasta la fecha se estima que ha cobrado la vida de 14.000 personas y desplazado aproximadamente 1,5 millones.

Pero hoy, lo que más preocupa a los líderes mundiales es una enorme acumulación de tropas rusas a lo largo de la frontera con Ucrania. Para dar sentido a la crisis actual, debemos comprender la historia de la relación entre los dos países inextricablemente vinculados, que se remonta al menos al siglo IX.

En algún momento a fines del siglo IX, un grupo de escandinavos que se hacían llamar Rus (pronunciado «Roos») estableció el control sobre las comunidades eslavas orientales en lo que ahora es el noroeste de Rusia; luego se trasladó corriente abajo por el río Dniéper para hacer de la ciudad de Kiev, en lo que ahora es Ucrania, su capital. Los historiadores llaman a este gran Estado medieval Kyivan Rus.

La élite nórdica pronto se asimiló a la población eslava local, que comenzó a referirse a sí misma como la gente de Rus o Rusyns.

El corazón del estado de Rus era la actual Ucrania central; Moscú se estableció en el siglo XII en lo que entonces era una extensa frontera nororiental.   A mediados del siglo XIII, la débil federación de principados de la Rus fue fácilmente conquistada por el imperio mongol, pero Rusia y Ucrania todavía se disputan el glorioso legado de la Rus medieval.

Con el colapso de la monarquía rusa en 1917 bajo la tensión de la guerra y la discordia política, los ucranianos patriotas establecieron su organismo coordinador, la Rada Central (Consejo), que pronto se convirtió en un parlamento revolucionario.

El Gobierno Provisional Ruso le otorgó a Ucrania la autonomía bajo el nombre de República Popular de Ucrania (UNR), pero los bolcheviques posteriormente se negaron a reconocerla e invadieron Ucrania para incluirla en el Estado soviético. La UNR declaró la plena independencia en enero de 1918 y firmó un tratado de paz con las Potencias Centrales en Brest antes de que los bolcheviques hicieran lo mismo.

Ya en la Unión SoviéticaUcrania fue mantenida en ese estatus, hasta la desaparición de la era soviética, que deriva en la independencia de Ucrania. Sin embargo, no todo está claro, porque entre ambas naciones, la población rusa en Ucrania es un 40%, por lo que las diferencias étnicas y territoriales se mostraron en la anexión de Crimea y la guerra de Donbás.

El punto del conflicto radica en intereses norteamericanos en continuar con vender su gas a Europa, pero, el problema radica en que el gasoducto pasa por Ucrania. Para Europa, en específico Alemania, Francia e Italia, es mucho más barato el gas ruso, mientras que para Ucrania cobra importancia por el paso del gasoducto; hasta que Alemania y Rusia coinciden que se debía construir el ducto por el mar, así se evita ese gasto.

En cuanto Estados Unidos, su gas que lo extrae vía fracking, con las consecuencias de impacto ecológico, es mucho más caro a razón de 13 por ciento más que el ruso, por lo que el dolor en el bolsillo de que Europa ya no le compre, motiva a Biden a presionar para que dicho ducto no concluya; sin embargo, poco falta para la conexión con Europa.

Ucrania comprende que ya no podrá cobrar por derecho de paso, minando su economía deteriorada. Entre el gobierno ucraniano y norteamericano, financian y promueven generación de ultra nazis para producir descontento contra Rusia, cuestión que los pro rusos no aceptan y miran a una posible unificación con Rusia, como ocurrió con dos territorios.

Es así como Norteamérica emprende una campaña bélica argumentando que Putin invadirá Ucrania. Nada más falso, pero, entre tanto, al proveer de armamento a Ucrania, Rusia determina blindar su frontera. Al inicio Inglaterra es quien se une al juego de la falsedad, obligando a Australia a la alianza bélica.

En dos ocasiones periodistas norteamericanos cuestionaron a funcionarios del gabinete de Biden si cuentan con pruebas fehacientes de la invasión rusa, a lo que no pudieron aportan ninguna evidencia contundente, reflejando mentiras y especulaciones, por lo que la prensa escribió que una vez más su gobierno tiende una mentira para complacer la economía petrolera y bélica de su nación.

El efecto inmediato es con Francia quien emite comunicados y opiniones de que no está dispuesta a participar bajo la situación “confusa” y sin sustento. Inglaterra es fiel y ciega con su aliado de siempre.

En fin. Siempre el capitalismo imperialista norteamericano actúa bajo mentiras, falsedades y guerra sucia, que entre comillas le resulta en un inicio, luego se descubre la verdad, costándole derrotas bélicas y económicas.

Aquí en México

Ante una publicación de Carlos Loret, donde se supone que cumple con las reglas de reportaje sobre una propiedad donde vivió el hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador en Estados Unidos, se observa que se aleja de este género, porque no está sustentado ni con pruebas contundentes, así como otras condiciones falsas.

Loret, que pertenece a la Doctrina X. González-Madrazo, es clara la intención de guerra sucia, emitiendo noticias falsas como manipulación de hechos, es el común denominador, siendo que las acciones de Loret son las mismas en realizar montajes periodísticos que están fijos en el pasado reciente. Nada se escapa a la historia cuando ésta refleja los acontecimientos tal como sucedieron. Sin embargo, esta historia puede ser manipulada, tal como lo ha hecho Loret.

La campaña de guerra sucia y la Doctrina X. González-Madrazo inicia desde 2006, para reforzarse desde 2017 a la fecha. Es clara la tendencia si revisamos discursos, pronunciamientos, expresiones y más, empleando todos los recursos de la guerra y mensajes falsos. Por lo consiguiente, dicha doctrina convoca a similares a emitir mensajes de solidaridad con el periodista como “Todos somos Loret”, el chiste es que los 40 mil firmantes se reducen a 300, porque los demás son producto de robots en redes.

Carecer de patria por dinero es mal consejero, porque la ambición descarada y voraz, les nubla la razón y deforma la mente para hacerla corrupta.

Saben que mientras su diseño de mentira y guerra sucia preña en mentes sin memoria ni capacidad reflexiva en el proceso y quehacer histórico, la alienación cobra cierto fruto, hasta que por sus acciones quedan al desnudo.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Entrada siguiente

AMLO y el abuso del poder

Sáb Feb 19 , 2022
Director General del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla A.C. Cuáles podrían ser las faltas imputables al Presidente para afirmar que ha incurrido en abuso de autoridad Dentro de la difícil situación que vive el gobierno del presidente López Obrador desde el 28 de enero, a raíz de la publicación de la […]

Puede que te guste