El Parque Ecológico, ¿otra vez gigantesca cantina?

Hay la pretensión salvaje de reorganizar una enorme emborrachaduría

Resulta absurdo, si no es que abiertamente estúpido, el convertir oootra vez el Parque Ecológico en una gigantesca cantina.

Eso fue lo que ocurrió hace tres años, en 2019. Y parece que pretenden repetir la historia los promotores, con el visto bueno de la presidencia municipal de Puebla, o del gobierno estatal, dependiendo de quien otorgue el permiso.

Por lo menos eso se sabe de un festejo denominado “Tecate Comuna” para los días 22 y 23 de octubre próximo.

Es inconcebible que este tipo de hechos se den en una ciudad que, por encima de todo, debe privilegiar la calidad de la convivencia de sus habitantes y la coexistencia armónica con la flora y fauna de las zonas verdes.

Hubo intentos peores en el nefasto morenovallismo. Se habló entonces de planes para fraccionar este enorme y magnífico parque y convertirlo en área de oficinas u otros destinos de lucro.

Sólo con criterio de ignorantesdepredadores o forasteros cabe la idea de maltratar este sitio que es escenario de convivencia de miles de familias cada fin de semana.

El espíritu mismo que dio lugar al parque fue y es ese: mantener una reserva verde abierta, para el deporte, el paseo y el disfrute de las familias poblanas todo el tiempo.

Miles de poblanos recordamos el magnífico escenario que ha sido ese, su pista de trote y caminata, para tantas y tantas jornadas de atletismo abierto, para todas las edades y con un amplio horario. Quizá suman millones los habitantes de la capital que en ese sitio han sembrado y cosechado la salud, a través de múltiples prácticas deportivas.

Hace tres años, fue un verdadero atentado habilitar ese espacio para una gigantesca pachanga, ruidosa y con un ilimitado consumo de bebidas alcohólicas y legiones de borrachos. El daño a las plantas, la zona de pasto y jardines, y a la fauna que ahí encuentra cobijo, duró mucho tiempo en repararse. Y todo por el salvaje abuso de privilegiar el interés del negocio por sobre la calidad de vida del ser humano.

En tal ocasión, miles de vecinos en torno al Parque Ecológico y de muchas colonias colindantes, sufrieron y se quejaron de un ruidoso e inadmisible espectáculo, como de aquelarre sonoro, aparte del desmedido alcoholismo y daños colaterales en toda la zona durante una noche, madrugada y primeras horas del día siguiente.

La ganancia habrá sido de millones, sin la menor duda.

La capital y la periferia tienen espacios para tal clase de pachangas. Y de paso hay que decirlo, sólo con un criterio irresponsable y salvaje, se daría luz verde a una concentración de briagos en tiempos de la cuarta ola covideana. Un caldero de alcohol y muerte con bendición oficial.

Muchos poblanos se han manifestado en contra y suman ya más de 15 mil firmas de quienes condenan tales bárbaras pretensiones.

Lo exigible es que piensen en otras opciones en la periferia para tal clase de festejos, no en una zona que fue creada precisamente para lo contrario: el cuidado de arbustos y árboles, y la preservación de este escenario como pulmón natural para la vida del ciudadano.

¿Qué parte no entienden los trogloditas que tutelan o amparan esta clase de cavernarias pretensiones…?

xgt49@yahoo.com.mx

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