Morena… Gracias AMLO

*Gracias a la aceptación y popularidad del Presidente, Morena sigue siendo un partido fuerte

Luego de lo que vivió en el proceso interno de Morena para renovar los consejeros del partido, quedaron muy claro dos situaciones:

  1. El partido sigue fortaleciendo su base electoral; según el Presidente participaron más de 2 millones y medio de militantes, para Mario Delgado la suma paso de 3 millones.
  2. La desorganización y la división entre los grupos que integran a Morena es cada vez mayor, acarreo y compra de votos fueron un común dentro del proceso.

El crecimiento del partido en todo el país se debe en gran medida, sino es que en su totalidad, a la gran aceptación y popularidad que tiene el Presidente de la República. AMLO es la figura moral de Morena y con ello, a pesar de lo que sucede dentro del partido, sigue siendo el favorito para ganar las elecciones que vienen en el 2023 y el 2024 que trae la cereza en el pastel: La continuidad de la 4T en la Presidencia del país.

El proceso de renovación de los consejeros solo es la punta del iceberg dentro de todo el camino que tendrá que recorrer Morena para el cambio de dirigencias; selección de candidatos para las elecciones a gobernadores del 2023 y la de candidatos para el 24, principalmente para la Presidencia de la República.

Estas elecciones dejaron en claro que en Morena hay una desorganización interna que no han encontrado, los dirigentes, como poder solucionarla. Los diversos grupos que integran al partido más los que se están sumando chocan en la carrera para tener el control y poderse verse beneficiados en el mayor número de candidatos a su favor.

Morena se está conformando en esta renovación interna con miras a los procesos que vienen, con cuatro grupos que al parecer, en estos momentos, no tienen la menor posibilidad de poder coincidir y que provocara más divisiones internas.

El primero de ellos lo constituyen aquellos que vienen desde el inicio del movimiento, los fundadores quienes hicieron su debut en la esfera política y administrativa en la elección del 2018 y otros están a la espera de que les haga justicia todo el trabajo que realizaron cuando los triunfos no llegaban, quienes, en su conjunto, desean estar en las boletas y que no están de acuerdo en que arribistas ocupen posiciones y luego traicionen los valores y principios de la 4T.

El segundo lo integran aquellos que creen en el movimiento y principalmente en la figura de AMLO y que no buscan ninguna posición electoral, pero que tampoco estarán de acuerdo que lleguen nuevas figuras que no tengan nada que ver con lo que ellos vienen apoyando desde la primera candidatura de López Obrador. Este grupo es de vital importancia porque son quienes acuden al llamado del partido para votar, tanto en las consultas que se han hecho, en el proceso de renovación y desde luego, lo han hecho, en las elecciones constitucionales, y que conforman un gran porcentaje de la base electoral de Morena.

El tercero pertenece a quienes en la actualidad tienen gran influencia en su territorio a través de posiciones de elección popular, llámese gobernadores, diputados federales, senadores, diputados locales y presidentes municipales; quienes buscan que el grupo que han conformado siga teniendo las riendas del poder o en su caso del el brinco al siguiente escalafón y que han generado el principal escenario de división interna dentro del partido.

Finalmente, el cuarto se está conformando por aquellos que están llegando a las filas del partido y que pertenecen a otras fuerzas políticas y a las cuales ya no le ven posibilidad de triunfo. Este grupo ve a Morena como la única opción de volver a participar con una opción ganadora en las próximas elecciones y buscan a cualquier modo estar dentro de los elegidos.

Los primeros, terceros y cuartos son quienes han hecho público la división existente en Morena, al hacerse acusaciones mutuas de ser los protagonistas de los hechos de acarreo, compra de votos, divisiones y traiciones dentro del proceso que acaba de pasar.

Dentro de este camino, Morena deberá hacer un alto para reflexionar y buscar soluciones para evitar que los problemas vistos dentro del proceso interno vayan creciendo, porque aunque todo indica que para el 2024, el efecto “López Obrador” volverá a sacar avante al partido y lograra obtener la mayoría de triunfos electores, incluyendo la presidencia, a partir de ese momento, en propias palabras del Presidente, ya no habrá más AMLO dentro de la esfera pública y su permanencia empezara a correr riesgo.

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