OPINIÓN: Alejandro Armenta bajo los reflectores

Años de trabajo sostenido explican el sitio que hoy ocupa el senador poblano

Con la mira puesta en la próxima gubernatura en Puebla, Alejandro Armenta no la tiene fácil. No, la política nunca ha sido fácil.

Lo que sucede en su caso es que la adversidad siempre ha sido su elemento.

En tales circunstancias brilla, asume el reto y sale avante.

Así fue su conflicto con el Comité Nacional del PRI, con Moreno Valle y ahora en el escenario nacional. En el senado ganó la elección para ser presidente de esta cámara y ahora va por la gubernatura.

Siempre ha remado contra la corriente, ha tenido tropiezos, y finalmente se impone ante escenarios duros.

En el morenovallismo, como se recuerda, fue frenado a empellones por policías armados en Tepeaca, en el fragor de conflictos pre y postelectorales.

Como que convivir de cara al conflicto y a veces dentro del mismo, ha sido su constante, su reto y su acicate.

Parece que tiene muy claro que un mar calmo nunca ha hecho buenos marineros.

Por lo que hace a la sucesión por la gubernatura el escenario es el mismo, cuesta arriba, entre competidores y envidias.

El relevo de gobernador en Puebla y en todos los estados del país, siempre ha sido visto bajo dos ópticas. Un escenario nacional y el otro local.

Una visión que se gesta y predomina en la capital del país, presenta un cuadro hasta cierto punto simple y en buena medida realista: el Presidente decide quién será el candidato y luego gobernador.

En los estados los análisis parten de otro contexto. Y en este figuran numerosos candidatos locales, se ve opaca o lejana la influencia presidencial y por lo común termina definiendo el centro el futuro de las entidades federativas.

En el caso de Puebla, de fuera llegaron, por ejemplo, Nava Castillo, Merino FernándezMariano PiñaBartlett.

Hoy la historia parece repetirse, parece…

Al senador Armenta no lo ubican cercano al presidente López Obrador y a Nacho Mier lo ven más próximo. A ciencia cierta, ninguno de los dos ha tenido un vínculo estrecho con el mandatario a lo largo de sus respectivas biografías.

Muchos de los comentarios que se gestan en la capital del país, entre los analistas, parecen responder a la lógica de siempre aquí expuesta. Sólo unos cuantos desentrañan las trayectorias de ambos aspirantes y ofrecen contextos más completos.

Alejandro Armenta aparece encabezando las encuestas, pero otros elementos fortalecen y enriquecen su posición hacia el año 2024. Por ejemplo, logró superar otro escollo más, aquél en donde el gobernador Barbosa no lo tenía dentro de su círculo de confianza.

Hoy ya está en el ánimo del gobernante.

Este factor no es menor y no debe minimizarse. Finalmente, en el estado los hilos del poder están en manos de Barbosa Huerta, esa es la realidad y no hay otra.

Al gobernador le atribuían una extraña cercanía con el alcalde capitalino Eduardo Rivera. Hoy queda claro que si la hubo nada queda de ella. Todo lo contrario.

Armenta, de lejos viene del PRI, pero, sin negar a sus amigos, a tiempo se deslindó de la desgastada cúpula nacional priista y del mismo modo del marinismo y su cauda punible. De tal suerte que, si bien no negó a sus amistades de gabinete, hay una frontera muy gruesa entre él y Marín y otros de similar ralea.

Otro factor a su favor es el trabajo de campo. Al tiempo que ha creado y fortalecido importantes nexos en la capital del país, no deja de sembrar y fertilizar redes de simpatizantes a lo largo del estado, sumando a morenistas, pero sin discriminar a antiguos aliados más allá de partidarismos.

Esta parte de su trabajo a ras de piso, construida con perseverancia de hormiga, no debe subestimarse de modo alguno. Hemos referido aquí en otros textos, que fue precisamente tal operación subterránea, extensa y de largo tiempo, lo que facilitó el acceso de Melquiades y Marín.

En ambos casos, minaron el terreno a sus adversarios y afianzaron redes de tal envergadura que impidieron un dedazo que les arrebatara el poder que ya tenían a tiro de piedra.

Un elemento más es que no ofrece flancos vulnerables derivados de familiares o parientes en el poder, hecho que lo diferencia de Nacho Mier, dos de cuyos hijos conservan parcelas derivadas de la influencia paterna y tal circunstancia los ubica en la mira permanente del gobernador y los medios.

Otro aspecto interesante en el caso de Armenta es su curiosa ubicación en medio de Ricardo Monreal y el presidente López Obrador. Más de una vez el senador ha mostrado sus habilidades diplomáticas para contemporizar con posiciones en apariencia opuestas, y situarse por encima de filias y fobias tóxicas que no son suyas.

Esta inteligente aptitud y actitud lo ha llevado al sitio donde hoy se encuentra.

Estar, como se le vio en el escenario reciente de los festejos patrios, con el presidente bajo los reflectores, al lado de figuras relevantes como don José Mujica el expresidente uruguayo, y departiendo con otros actores de primer nivel, es resultado de años de trabajo. Nada gratis le ha caído del cielo.

Estos elementos y muchos más, son la parte visible y no visible de este personaje que pisa fuerte y firme por la gubernatura de Puebla.

xgt49@yahoo.com.mx

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